Holas, pues aquí publicando un proyecto nuevo que tengo en mente... ú.ù espero este sí terminarlo...
Bueno, como habrán visto, comencé una historia muy...muy... pero muuuuuuuuuuy parecida a la de crepúsculo... -.- lo sé... por lo que no me sentí bien conmigo misma... además de que cuando se lo comenté a Isao.. xD sus comentarios no fueron muy bonitos que digamos... pero pues viendola desde mi punto de vista, tiene razón... aunque mis historias sean respecto a personas que ya han sido creadas, no tienden a tener el mismito concepto, por lo que eh comenzado con una historia que se titula "SNOW HEARTH" T.T creo que no tiene nada que ver con la historia, pero:
1.- Soy malísima con M de mula para poner nombres y eso ya lo
había dicho anteriormente.
2.- Se me hizo bonito eso de Snow Hearth.
3.- Se me pegó la gana xD
Bien, así de rapidito... trata sobre la vida de la hija de Edward y Bella... xD o por lo menos de eso quiero que trate jajajaja... así que espero que les guste y que no se aburran con mi super extenso post que publiqué abajo... así que disfrútenlo ^^ espero que de la misma manera o más de como cuando yo lo estaba escribiendo. También espero que sientan cada cosa que sienten los personajes... jejeje... espero que con la experiencia de la escritura algún día pueda escribir tan bien que quien lea mis cuentos puedan alejarse por un momento de la realidad y vivir la vida de los personajes.... x3 eso me encantaría lograr jejeje... bueno, nos vemos y los kiero mucho.
Los dejo con mi historia ^^
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miércoles, 11 de junio de 2008
SNOW HEARTH
Otra gélida noche había pasado desde que fui transformada… desde que nací… otra vez…
Mi madre de nuevo leyendo esos libros de shakespeare, le apasionaban mucho las historias que ese sujeto había escrito… su favorita era la de Romeo y Julieta.
-Somos tu padre y yo - me decía con una hermosa sonrisa mientras hacía un dibujo en lienzo de mi padre, vestidos ambos con esos trajes de la época medieval. Los dos de hermosas facciones y blanca tonalidad. Su figura sigue siendo la de una niña de entre 18 y 21 años de edad y mi padre figura la edad de un apuesto chico de no más de 22 años. Creo que cuando "nació" tenía unos 18 años. Aún me son confusas las respectivas historias de mis padres, y no se digan de mis abuelos y tíos quienes han decidido no tener hijos por el momento. No me enoja para nada el hecho de que me hayan elegido para ser su hija ya que lo considero un honor, pero no sabía que esta vida podía ser extremadamente aburrida y agobiante.
-Madre, ¿me darías permiso de recorrer el mundo? - Yo sabía que a mi madre le aterraba la idea de separarse de mí, además, tenía miedo de que yo infringiera nuestra ley… más bien la ley que estableció mi abuelito Carslile de no alimentarnos de sangre humana. Sí era difícil cumplirla, ya que oler esa tibia y llameante sangre, corriendo desenfrenada por las venas de las personas, como huyendo, hacían que se me hiciera agua la boca, sin embargo al ser mezcla de "eso" otro, como que lograba contener mis ansias de cazar. Mi padre aún no me creía preparada para asistir a la escuela y que interactuara con otros chicos de mi… bueno… con otros chicos que tenían la edad que yo aparentaba. Todos teníamos cosas que fácilmente nos diferenciaban, las pocas características que lograban hacernos pasar por familiares eran nuestros ojos y nuestra tez pálida con esas espantosas ojeras, que no importaban mucho ya que no lograban opacar la belleza que nos regalaba… bueno…aún no sé porque se nos dio el don de la belleza y la verdad no eh profundizado en el asunto, lo único que sé, porque mi tío Jasper me lo dijo, fue que éramos atractivos para los ojos de nuestras presas. "Lástima que no los cacemos" pensé.
-¿Por qué quieres viajar? ¿No estás a gusto aquí? - Me preguntó mi madre preocupada mirándome impresionada con esos ojos ambarinos que destellaban sensualidad. Si fuera un hombre humano creo que me estuviera derritiendo por esa mirada la cual no tiene efecto sobre mí. Había detenido su costura de alta calidad, ya que en tanto tiempo, pudo perfeccionar sus habilidades para muchas cosas.
-No mamá, es sólo que… -
-Estás aburrida - Mi padre, un hombre completamente guapo se acercaba grácil mente hacia el costado derecho de mi madre quien de sus ojos ambarinos centellaron amor al tenerlo cerca. Como siempre, mi padre había terminado lo que yo había empezado a decir. A veces no me gustaba que supiera lo que estoy pensando, era… algo incómodo.
-¡Papá!- Lo regañé con las claras intenciones de jugar un rato. - ¡Sabes que no me gusta que leas mi mente! Eso es de muy mal gusto. - Mi sonrisa delataba mi engaño por lo que mi papá, con una sonrisa maliciosa entrecerró los ojos tratando de ahondar más en mis pensamientos… o… por lo menos eso supongo.
-Por lo menos no tienes a ningún enamorado - Me dijo sonriéndome más como burla que como juego- Era de esperarse… aún eres muy joven para esas tonterías. - Mi padre era completamente accesible y sabía escucharme, pero a veces, para jugar y hacerme enojar, tomaba esa actitud tan… humana… de los hombres de los siglos pasados.
-¿Tonterías? - Repuso mi mamá con una sonrisa tratando de pasar como dañada por ese simple comentario. - Pues cuando andabas tras de mí no eran tonterías…- guardó unos segundos de silencio mientras sus grandes ojos se posaban en los expectantes de mi padre los cuales cada vez que la tenía cerca, sin poderlo evitar, flameaban de pasión. Al parecer un placer que para mí era muy inusual para mí padre era de completa satisfacción al hacer enojar a mi mamá, esperando su siguiente reacción, ya que mi madre era la única persona a la cual no podía leerle sus pensamientos. ¡Suertuda ella!
Los minutos fueron pasando… como si fuera de real importancia… pero no soportaba verlos así, tan melosos… y sólo nosotros tres… sentía como si hiciera un mal trío o algo por el estilo, por lo que para llamar su atención, hice un sonido con mi garganta.
-¿Y si la mandamos a la escuela?- Preguntó mi papá una vez que salió del embelezo provocado por mi madre, haciendo esa pregunta con una mirada emocionada la cual rápidamente se me contagió.
-¿Es enserio?- Si mi corazón latiera supongo que estaría velozmente palpitando.
-Mmmm…. ¿estará lista? - esa pregunta fue echa de mi madre para mi madre. Por lo regular cuando le preocupaba algo, hablaba consigo misma, encerrándose en su burbujita, pero siempre estaba mi papá presente para atraerla a nosotros.
-Mi amor… - le dijo con un susurro al oído, tan lento y sensual que hizo que mi mamá se ruborizara un poquito. - ¿Quieres que…. - lo demás fue incomprensible para mí. Siempre que mi papá le susurraba algo a mi mamá a tal velocidad que yo no podía entender, porque aún no dominaba bien las nuevas habilidades del oído, mi mamá se ponía nerviosa y me miraba constantemente como si me hubiera enterado de un secreto que nunca debía de haber oído.
-¡Cariño! No digas eso- Le dijo dándole un delicado golpe en el hombre completamente ruborizada logrando que mi papá se llenara de éxtasis al tenerla así ante él.
-Saben que no me gustan que hagan eso… - dije mientras cruzaba mis pálidos brazos- Por lo menos no cuando yo esté presente- Mis padres se regalaron miradas cómplices seguidos de risas maliciosas por parte de mi padre y risas nerviosas y entusiasmadas por parte de mi madre.
-Mañana veremos lo de tu escuela - Comentó mi mamá regresando al tono sereno que tenía momentos anteriores.
-Pero tienes que prometer mantenerte al margen y tomar sólo cuando estés acompañado de algún familiar vegetariano - Ese chiste no me hacía gracia de ninguna manera, pero como era un chiste estipulado desde mi abuelito, yo sólo tenía que seguirle la corriente.
-Sí, lo sé - les dije mientras sonreía y salía de la habitación. Al salir, me encontré con mi tía Alice que era con quien más me llevaba. -Hola tía - le saludé efusivamente - ¿Sabes la buena nueva? - Su mirada inexpresiva y tranquila me hizo recordar que a ella no le afectaban muchas cosas ya que sabía con anticipación que sucedería - Ah…. No me digas - le detuve antes de que dijera palabra - Ya lo sabes - le dije con un claro tono de decepción.
-No, ¿Qué pasó, Rose? - Me preguntó mintiendo para hacerme sentir mejor, por lo que entrecerré mis ojos mientras la miraba con un claro toque de "Ya sé lo que haces" pero aún así, le contesté.
-¡Voy a ir a la Preparatoria! - Mi tía sonrió y me extendió su abrazo.
-Estoy muy feliz por ti Rose, entonces ya sabes lo demás - Afirmó mi tía tranquilamente mientras me soltaba de su abrazo y me miraba. Ella era muy sobre protectora, no tanto como mi mamá, pero lo era, decía que como mi mamá siempre ha llamado a los problemas, soy una posible candidata a tomar su lugar.
- ¿Lo demás? - Pregunté bobamente. Al ver mi expresión de sorpresa, mi tía comenzó a incomodarse.
-¿Edward no te lo mencionó?
-¿Qué cosa? - Pregunté preocupándome cada vez más.
- Alice - Le llamó mi papá. "Salvada por la campana" pensé mientras ella ligeramente, como bailarina, volaba en dirección a la habitación de donde yo había salido, no sin antes haberse despedido con una leve sonrisa y una expresión de disculpa en sus ojos.
¡Genial! Ahora me había quedado con la curiosidad de saber que es "lo demás".
Ya que me encontraba en mi cuarto, comencé a jugar con una pelotita de tenis que tenía mi tío Emmet. Uno de mis talentos era que no necesitaba tocar las cosas para moverlas, yo utilizaba algo llamado Telequinesis. Obviamente mi control sobre los objetos aún no estaban bien estructurados, solo podía mover objetos pequeños como pelotas, piedras, televisores pequeños, etc…
-No tiene caso que le dé muchas vueltas al asunto - me decía a mi misma mientras hacia mover de un lado para otro la pelotita
- Vamos Rosemeir, ¡arriba ese ánimo! - Era mi tío Emmet, siempre tan efusivo. Él era un chico muy corpulento pero muy entretenido.
-Los tengo arriba - dije en un tono sorpresivo ya que me había tomado en mis momentos de meditación, haciéndome perder el control de mi pelotita la cual fue rebotando hasta llegar a sus pies.
- Wow! No te quiero ver con los ánimos en el suelo - dijo riéndose de su propio chiste el cual sólo me hizo esbozar una sonrisa. - Vamos, voy a cazar y quería saber si querías acompañarme - Me preguntó mientras tomaba la pelota del suelo y la apretaba cuidadosamente entre las palmas de sus manos haciendo sobresalir un poco sus músculos. A mi tío siempre le gustaba presumir su musculatura.
- Mmmm… está bien, además, como dentro de poco voy a ir a la preparatoria, supongo que debo de estar satisfecha para entonces. - Esperaba que mi tío se sorprendiera ante mi comentario pero…
-Ok, entonces está decidido, vamos - me dijo mientras salía de mi habitación.
¿¡ACASO ESTABAN LOCOS!? ¿Ahora ya todo mundo tenía el poder de mi tía Alice? ¿o era acaso que mis padres ya se lo habían comentado a todo mundo sin darme el placer de comentarlo yo? ¡Era Inaudito!
Me levanté de mi cama y me dirigí hacia la salida de la gran mansión donde mi tío Emmet me esperaba con impaciencia y un brillo espectral en sus ojos negros, turbios por la excitación de la caza. A mi familia, más a mis tíos Jasper y Emmet, les gustaba salir a cazar conmigo, ya que gracias a "esa" mordida logré obtener poderes de cacería más instintivos que ellos y encontraba a los osos más feroces que se encontraban en los alrededores del bosque de Goat Rocks. Algo que era de ley para nosotros tres, era jugar carreritas, la emoción y agitación de la carrera nos hacía entrar en calor más rápidamente para la cacería. Al salir de la mansión mi tío se puso en posición.
-¿Lista para que te gane? - Me pregunto con una sonrisa en sus labios.
-Ja! Ya lo veremos tío, la última vez gané yo. - Le dije poniéndome en posición a un lado de él. Mi tío soltó un gruñido y echamos a correr.
Íbamos a mitad del camino cuando me llegó un olor extraño, dulce pero turbio por lo que me desvié del camino.
-No se vale tomar atajos - Me gritó mi tío Emmet - ¡Aún así te voy a ganar! - Me volvió a gritar, regresando su atención al camino. En mi caso, me había desviado hacia donde provenía ese olor. Corrí y corrí hasta llegar a un claro bosque en donde se encontraba un gran árbol en medio de toda esa "nada". Yo permanecía sobre las ramas de un árbol, escondida de la luz del sol porque mi abuelita Esme me había advertido de no dejarme tocar por el sol mientras no estuviera con ellos. Agudicé mi vista tratando de encontrar ese olor tan extrañamente divino. Mi frustración iba cada vez en aumento, no podía percibir nada más que ese extraño olor.
-¿Por qué estás hasta allá arriba? - Escuché una voz de varón que provenía desde las raíces del mismo árbol en el que estaba parada. Giré velozmente mi vista para hallarme con unos ojos encantadores color azul turquesa, llenos de transparencia y amor, pero al verlos detenidamente se miraban turbios y preocupados. - ¿No me vas a hablar? - Preguntaba ese chico con voz suave mientras se sentaba en la base del árbol y cerraba sus ojos y en un segundo yo ya me encontraba enfrente de él, parada a un árbol de distancia, completamente inmóvil, respirando lentamente para tratar de confirmar si él era el que despedía tan grato aroma. - Hola - me saludó al momento que esbozaba una cálida sonrisa y me miraba otra vez con esos ojos turquesas. -Me llamo Kieth - Se presentó al ver que yo no hacía ningún movimiento. - Tú te llamas...-
-Rosemeir Cullen - No sabía porqué le había contestado, pero… él se había presentado primero… era normal que yo también lo hiciera… ¿o no?
- Que bonito nombre Rose -
- No te permito que me digas Rose - Le señalé con un tono de disgusto en mi voz- Sólo se lo permito a mi familia.
- Ya veo… entonces te llamaré Rosemeir. - Su sonrisa me estaba conquistando, sentía raramente que quería ahogarme en su abrazo y un extraño deseo cruzó por mi mente… se me había antojado besarlo…
Al tener el poder de la seducción por ser vampiro, no había ningún problema en conseguir ese beso, por lo que utilicé todos mis medios para hacerlo caer pero él ni se inmutó.
-No es tan fácil como crees- me dijo mientras me sonreía, siempre guardando esa distancia que había puesto al bajar del árbol - No soy chico fácil - me dijo con una sonrisa juguetona y retadora. Sabía bien a qué se refería, ya que obviamente él se había percatado de mi intento de seducirlo, el cual, supongo que lo hice terrible para que se hubiera dado cuenta. Mi tía Rosalie se iba a sentir muy decepcionada cuando le cuente que no lo pude atraer. *sigh* Solté un suspiro al pensar en cómo se iba a poner mi tía Roselie y por esa pequeña distracción, no me di cuenta de cuando se había puesto detrás de mí.
- Eres mucho más bonita en persona - Su aliento era cálido, casi podría decirse que me quemaba mi lóbulo izquierdo, pero esa voz tan suave y seductora hicieron que una energía electrizante recorriera mi espina dorsal. ¡Mi tía Rosalie iba a estar más decepcionada que nunca si le decía que quien ahora jugaba a seducir era él! ¡No! Definitivamente de esto no se iba a enterar mi tía.
-¡ROSE! - oí que gritaban mi nombre - ¡ROSE! - y ahí estaba de nuevo, era mi tío Emmet que me buscaba, me giré para advertirle a Kieth de mi tío pero éste ya no estaba. Había comenzado a pensar que quizás fue mi imaginación pero a mis pies vi un pluma, quizás de algún pájaro que pasó por ahí. - ¡Rose! ¿Dónde demonios te habías metido? Tú sabes que tu padre me mata si te pasa algo- me dijo dándome una palmadita en la cabeza en forma de castigo y de consuelo al mismo tiempo.
- Lo siento tío, es que...- dude un momento en comentarle lo ocurrido a mi tío, él no era el indicado de enterarse primero - de pronto se me fueron las ganas - mentí tratando de mirar a otra parte.
-Entiendo… pero debes de beber algo… si no tus padres no te dejarán ir a la escuela… tú quieres ir o ¿me equivoco?
-¡Claro que quiero ir!- dije un poco molesta por aquel comentario
-Pues vamos, aunque ya no sigamos jugando, vamos a cazar algo - me dijo con una sonrisa de apoyo pero con una desilusión en su mirada.
-Ok - fue lo único que atiné a decirle y guardé la pluma en un bolsillo del pantalón. Nos encaminamos hacia el bosque donde encontramos varios osos muy salvajes, gracias a mí, por lo que mi tío Emmet no se sintió mal a final de cuentas y logramos quedar completamente satisfechos.
Al regresar a casa….
Mi madre de nuevo leyendo esos libros de shakespeare, le apasionaban mucho las historias que ese sujeto había escrito… su favorita era la de Romeo y Julieta.
-Somos tu padre y yo - me decía con una hermosa sonrisa mientras hacía un dibujo en lienzo de mi padre, vestidos ambos con esos trajes de la época medieval. Los dos de hermosas facciones y blanca tonalidad. Su figura sigue siendo la de una niña de entre 18 y 21 años de edad y mi padre figura la edad de un apuesto chico de no más de 22 años. Creo que cuando "nació" tenía unos 18 años. Aún me son confusas las respectivas historias de mis padres, y no se digan de mis abuelos y tíos quienes han decidido no tener hijos por el momento. No me enoja para nada el hecho de que me hayan elegido para ser su hija ya que lo considero un honor, pero no sabía que esta vida podía ser extremadamente aburrida y agobiante.
-Madre, ¿me darías permiso de recorrer el mundo? - Yo sabía que a mi madre le aterraba la idea de separarse de mí, además, tenía miedo de que yo infringiera nuestra ley… más bien la ley que estableció mi abuelito Carslile de no alimentarnos de sangre humana. Sí era difícil cumplirla, ya que oler esa tibia y llameante sangre, corriendo desenfrenada por las venas de las personas, como huyendo, hacían que se me hiciera agua la boca, sin embargo al ser mezcla de "eso" otro, como que lograba contener mis ansias de cazar. Mi padre aún no me creía preparada para asistir a la escuela y que interactuara con otros chicos de mi… bueno… con otros chicos que tenían la edad que yo aparentaba. Todos teníamos cosas que fácilmente nos diferenciaban, las pocas características que lograban hacernos pasar por familiares eran nuestros ojos y nuestra tez pálida con esas espantosas ojeras, que no importaban mucho ya que no lograban opacar la belleza que nos regalaba… bueno…aún no sé porque se nos dio el don de la belleza y la verdad no eh profundizado en el asunto, lo único que sé, porque mi tío Jasper me lo dijo, fue que éramos atractivos para los ojos de nuestras presas. "Lástima que no los cacemos" pensé.
-¿Por qué quieres viajar? ¿No estás a gusto aquí? - Me preguntó mi madre preocupada mirándome impresionada con esos ojos ambarinos que destellaban sensualidad. Si fuera un hombre humano creo que me estuviera derritiendo por esa mirada la cual no tiene efecto sobre mí. Había detenido su costura de alta calidad, ya que en tanto tiempo, pudo perfeccionar sus habilidades para muchas cosas.
-No mamá, es sólo que… -
-Estás aburrida - Mi padre, un hombre completamente guapo se acercaba grácil mente hacia el costado derecho de mi madre quien de sus ojos ambarinos centellaron amor al tenerlo cerca. Como siempre, mi padre había terminado lo que yo había empezado a decir. A veces no me gustaba que supiera lo que estoy pensando, era… algo incómodo.
-¡Papá!- Lo regañé con las claras intenciones de jugar un rato. - ¡Sabes que no me gusta que leas mi mente! Eso es de muy mal gusto. - Mi sonrisa delataba mi engaño por lo que mi papá, con una sonrisa maliciosa entrecerró los ojos tratando de ahondar más en mis pensamientos… o… por lo menos eso supongo.
-Por lo menos no tienes a ningún enamorado - Me dijo sonriéndome más como burla que como juego- Era de esperarse… aún eres muy joven para esas tonterías. - Mi padre era completamente accesible y sabía escucharme, pero a veces, para jugar y hacerme enojar, tomaba esa actitud tan… humana… de los hombres de los siglos pasados.
-¿Tonterías? - Repuso mi mamá con una sonrisa tratando de pasar como dañada por ese simple comentario. - Pues cuando andabas tras de mí no eran tonterías…- guardó unos segundos de silencio mientras sus grandes ojos se posaban en los expectantes de mi padre los cuales cada vez que la tenía cerca, sin poderlo evitar, flameaban de pasión. Al parecer un placer que para mí era muy inusual para mí padre era de completa satisfacción al hacer enojar a mi mamá, esperando su siguiente reacción, ya que mi madre era la única persona a la cual no podía leerle sus pensamientos. ¡Suertuda ella!
Los minutos fueron pasando… como si fuera de real importancia… pero no soportaba verlos así, tan melosos… y sólo nosotros tres… sentía como si hiciera un mal trío o algo por el estilo, por lo que para llamar su atención, hice un sonido con mi garganta.
-¿Y si la mandamos a la escuela?- Preguntó mi papá una vez que salió del embelezo provocado por mi madre, haciendo esa pregunta con una mirada emocionada la cual rápidamente se me contagió.
-¿Es enserio?- Si mi corazón latiera supongo que estaría velozmente palpitando.
-Mmmm…. ¿estará lista? - esa pregunta fue echa de mi madre para mi madre. Por lo regular cuando le preocupaba algo, hablaba consigo misma, encerrándose en su burbujita, pero siempre estaba mi papá presente para atraerla a nosotros.
-Mi amor… - le dijo con un susurro al oído, tan lento y sensual que hizo que mi mamá se ruborizara un poquito. - ¿Quieres que…. - lo demás fue incomprensible para mí. Siempre que mi papá le susurraba algo a mi mamá a tal velocidad que yo no podía entender, porque aún no dominaba bien las nuevas habilidades del oído, mi mamá se ponía nerviosa y me miraba constantemente como si me hubiera enterado de un secreto que nunca debía de haber oído.
-¡Cariño! No digas eso- Le dijo dándole un delicado golpe en el hombre completamente ruborizada logrando que mi papá se llenara de éxtasis al tenerla así ante él.
-Saben que no me gustan que hagan eso… - dije mientras cruzaba mis pálidos brazos- Por lo menos no cuando yo esté presente- Mis padres se regalaron miradas cómplices seguidos de risas maliciosas por parte de mi padre y risas nerviosas y entusiasmadas por parte de mi madre.
-Mañana veremos lo de tu escuela - Comentó mi mamá regresando al tono sereno que tenía momentos anteriores.
-Pero tienes que prometer mantenerte al margen y tomar sólo cuando estés acompañado de algún familiar vegetariano - Ese chiste no me hacía gracia de ninguna manera, pero como era un chiste estipulado desde mi abuelito, yo sólo tenía que seguirle la corriente.
-Sí, lo sé - les dije mientras sonreía y salía de la habitación. Al salir, me encontré con mi tía Alice que era con quien más me llevaba. -Hola tía - le saludé efusivamente - ¿Sabes la buena nueva? - Su mirada inexpresiva y tranquila me hizo recordar que a ella no le afectaban muchas cosas ya que sabía con anticipación que sucedería - Ah…. No me digas - le detuve antes de que dijera palabra - Ya lo sabes - le dije con un claro tono de decepción.
-No, ¿Qué pasó, Rose? - Me preguntó mintiendo para hacerme sentir mejor, por lo que entrecerré mis ojos mientras la miraba con un claro toque de "Ya sé lo que haces" pero aún así, le contesté.
-¡Voy a ir a la Preparatoria! - Mi tía sonrió y me extendió su abrazo.
-Estoy muy feliz por ti Rose, entonces ya sabes lo demás - Afirmó mi tía tranquilamente mientras me soltaba de su abrazo y me miraba. Ella era muy sobre protectora, no tanto como mi mamá, pero lo era, decía que como mi mamá siempre ha llamado a los problemas, soy una posible candidata a tomar su lugar.
- ¿Lo demás? - Pregunté bobamente. Al ver mi expresión de sorpresa, mi tía comenzó a incomodarse.
-¿Edward no te lo mencionó?
-¿Qué cosa? - Pregunté preocupándome cada vez más.
- Alice - Le llamó mi papá. "Salvada por la campana" pensé mientras ella ligeramente, como bailarina, volaba en dirección a la habitación de donde yo había salido, no sin antes haberse despedido con una leve sonrisa y una expresión de disculpa en sus ojos.
¡Genial! Ahora me había quedado con la curiosidad de saber que es "lo demás".
Ya que me encontraba en mi cuarto, comencé a jugar con una pelotita de tenis que tenía mi tío Emmet. Uno de mis talentos era que no necesitaba tocar las cosas para moverlas, yo utilizaba algo llamado Telequinesis. Obviamente mi control sobre los objetos aún no estaban bien estructurados, solo podía mover objetos pequeños como pelotas, piedras, televisores pequeños, etc…
-No tiene caso que le dé muchas vueltas al asunto - me decía a mi misma mientras hacia mover de un lado para otro la pelotita
- Vamos Rosemeir, ¡arriba ese ánimo! - Era mi tío Emmet, siempre tan efusivo. Él era un chico muy corpulento pero muy entretenido.
-Los tengo arriba - dije en un tono sorpresivo ya que me había tomado en mis momentos de meditación, haciéndome perder el control de mi pelotita la cual fue rebotando hasta llegar a sus pies.
- Wow! No te quiero ver con los ánimos en el suelo - dijo riéndose de su propio chiste el cual sólo me hizo esbozar una sonrisa. - Vamos, voy a cazar y quería saber si querías acompañarme - Me preguntó mientras tomaba la pelota del suelo y la apretaba cuidadosamente entre las palmas de sus manos haciendo sobresalir un poco sus músculos. A mi tío siempre le gustaba presumir su musculatura.
- Mmmm… está bien, además, como dentro de poco voy a ir a la preparatoria, supongo que debo de estar satisfecha para entonces. - Esperaba que mi tío se sorprendiera ante mi comentario pero…
-Ok, entonces está decidido, vamos - me dijo mientras salía de mi habitación.
¿¡ACASO ESTABAN LOCOS!? ¿Ahora ya todo mundo tenía el poder de mi tía Alice? ¿o era acaso que mis padres ya se lo habían comentado a todo mundo sin darme el placer de comentarlo yo? ¡Era Inaudito!
Me levanté de mi cama y me dirigí hacia la salida de la gran mansión donde mi tío Emmet me esperaba con impaciencia y un brillo espectral en sus ojos negros, turbios por la excitación de la caza. A mi familia, más a mis tíos Jasper y Emmet, les gustaba salir a cazar conmigo, ya que gracias a "esa" mordida logré obtener poderes de cacería más instintivos que ellos y encontraba a los osos más feroces que se encontraban en los alrededores del bosque de Goat Rocks. Algo que era de ley para nosotros tres, era jugar carreritas, la emoción y agitación de la carrera nos hacía entrar en calor más rápidamente para la cacería. Al salir de la mansión mi tío se puso en posición.
-¿Lista para que te gane? - Me pregunto con una sonrisa en sus labios.
-Ja! Ya lo veremos tío, la última vez gané yo. - Le dije poniéndome en posición a un lado de él. Mi tío soltó un gruñido y echamos a correr.
Íbamos a mitad del camino cuando me llegó un olor extraño, dulce pero turbio por lo que me desvié del camino.
-No se vale tomar atajos - Me gritó mi tío Emmet - ¡Aún así te voy a ganar! - Me volvió a gritar, regresando su atención al camino. En mi caso, me había desviado hacia donde provenía ese olor. Corrí y corrí hasta llegar a un claro bosque en donde se encontraba un gran árbol en medio de toda esa "nada". Yo permanecía sobre las ramas de un árbol, escondida de la luz del sol porque mi abuelita Esme me había advertido de no dejarme tocar por el sol mientras no estuviera con ellos. Agudicé mi vista tratando de encontrar ese olor tan extrañamente divino. Mi frustración iba cada vez en aumento, no podía percibir nada más que ese extraño olor.
-¿Por qué estás hasta allá arriba? - Escuché una voz de varón que provenía desde las raíces del mismo árbol en el que estaba parada. Giré velozmente mi vista para hallarme con unos ojos encantadores color azul turquesa, llenos de transparencia y amor, pero al verlos detenidamente se miraban turbios y preocupados. - ¿No me vas a hablar? - Preguntaba ese chico con voz suave mientras se sentaba en la base del árbol y cerraba sus ojos y en un segundo yo ya me encontraba enfrente de él, parada a un árbol de distancia, completamente inmóvil, respirando lentamente para tratar de confirmar si él era el que despedía tan grato aroma. - Hola - me saludó al momento que esbozaba una cálida sonrisa y me miraba otra vez con esos ojos turquesas. -Me llamo Kieth - Se presentó al ver que yo no hacía ningún movimiento. - Tú te llamas...-
-Rosemeir Cullen - No sabía porqué le había contestado, pero… él se había presentado primero… era normal que yo también lo hiciera… ¿o no?
- Que bonito nombre Rose -
- No te permito que me digas Rose - Le señalé con un tono de disgusto en mi voz- Sólo se lo permito a mi familia.
- Ya veo… entonces te llamaré Rosemeir. - Su sonrisa me estaba conquistando, sentía raramente que quería ahogarme en su abrazo y un extraño deseo cruzó por mi mente… se me había antojado besarlo…
Al tener el poder de la seducción por ser vampiro, no había ningún problema en conseguir ese beso, por lo que utilicé todos mis medios para hacerlo caer pero él ni se inmutó.
-No es tan fácil como crees- me dijo mientras me sonreía, siempre guardando esa distancia que había puesto al bajar del árbol - No soy chico fácil - me dijo con una sonrisa juguetona y retadora. Sabía bien a qué se refería, ya que obviamente él se había percatado de mi intento de seducirlo, el cual, supongo que lo hice terrible para que se hubiera dado cuenta. Mi tía Rosalie se iba a sentir muy decepcionada cuando le cuente que no lo pude atraer. *sigh* Solté un suspiro al pensar en cómo se iba a poner mi tía Roselie y por esa pequeña distracción, no me di cuenta de cuando se había puesto detrás de mí.
- Eres mucho más bonita en persona - Su aliento era cálido, casi podría decirse que me quemaba mi lóbulo izquierdo, pero esa voz tan suave y seductora hicieron que una energía electrizante recorriera mi espina dorsal. ¡Mi tía Rosalie iba a estar más decepcionada que nunca si le decía que quien ahora jugaba a seducir era él! ¡No! Definitivamente de esto no se iba a enterar mi tía.
-¡ROSE! - oí que gritaban mi nombre - ¡ROSE! - y ahí estaba de nuevo, era mi tío Emmet que me buscaba, me giré para advertirle a Kieth de mi tío pero éste ya no estaba. Había comenzado a pensar que quizás fue mi imaginación pero a mis pies vi un pluma, quizás de algún pájaro que pasó por ahí. - ¡Rose! ¿Dónde demonios te habías metido? Tú sabes que tu padre me mata si te pasa algo- me dijo dándome una palmadita en la cabeza en forma de castigo y de consuelo al mismo tiempo.
- Lo siento tío, es que...- dude un momento en comentarle lo ocurrido a mi tío, él no era el indicado de enterarse primero - de pronto se me fueron las ganas - mentí tratando de mirar a otra parte.
-Entiendo… pero debes de beber algo… si no tus padres no te dejarán ir a la escuela… tú quieres ir o ¿me equivoco?
-¡Claro que quiero ir!- dije un poco molesta por aquel comentario
-Pues vamos, aunque ya no sigamos jugando, vamos a cazar algo - me dijo con una sonrisa de apoyo pero con una desilusión en su mirada.
-Ok - fue lo único que atiné a decirle y guardé la pluma en un bolsillo del pantalón. Nos encaminamos hacia el bosque donde encontramos varios osos muy salvajes, gracias a mí, por lo que mi tío Emmet no se sintió mal a final de cuentas y logramos quedar completamente satisfechos.
Al regresar a casa….
sábado, 7 de junio de 2008
Snow Hearth ~º*El balcón*º~ Capítulo II
Al regresar a casa subí rápidamente a mi habitación y saqué la pluma que tenía en mi bolsillo. Me quedé varios minutos observándola. "¿Qué eres tú?" me pregunté a mi misma mientras trataba de recordar a ese extraño chico. Cansada, más bien aburrida de observar esa pluma, me levanté y estiré mis brazos hacia el cielo tratando de relajarme, caminé algunos pasos y abrí un par de enormes ventanas que estaban en mi cuarto cerca de mi cama dándoles un fuerte empujón. Al salir, sentí como la fresca noche estaba saludándome mientras el sol se despedía ocultándose tras el horizonte.
-Rose - escuché que gritaba mi papá.
-¿Mande papá? - Pregunté en lo bajito ya que no ocupaba gritar para ser oída. Esperé con paciencia a su respuesta.
-Ya vete a dormir- me dijo mientras escuchaba claramente una sonrisita de burla en los adentros de mi padre.
-Ja ja ja, que gracioso - le dije sarcásticamente mientras ponía mis ojos en blanco y movía mi cabeza en modo de desacuerdo. Al quedar nuevamente todo en silencio, mi mente siguió vagando por aquel claro donde conocí a Kieth.
-¿Quién es Kieth? - La voz melosa de mi padre con un ligero toque de preocupación me hizo dar un salto.
-¡Papá! ¡No me asustes! - Le reclamé mientras llevaba automáticamente mi mano derecha a donde estaba mi corazón. - No ves que me puedo morir… - hice una pausa - otra vez - ambos soltamos una leve sonrisa ante aquel comentario. Nosotros ya le hallábamos gracia a todas las tonterías e ironías que nos pasaban.
-Bien… - me dijo encorvándose un poco para quedar frente a frente.
-¿Bien? - pregunté tratando tontamente de irme por la tangente.
-¿Quién es Kieth?-
-Am… no sé… sólo sé que se llama Kieth - Era la verdad, no sabía de donde había aparecido ni que hacía o qué era, además, ¿para que gastar saliva si de todos modos él iba a investigar en mis pensamientos?
-mmmm…- su rostro se tensó y apretó las mandíbulas.
-¿Pasa algo malo? - Pregunté nerviosa ya que no sabía que es lo que había visto en mis recuerdos…. Quizás… "Oh no!" pensé aterrada "quizás él vio que intenté seducirlo y que no lo logré" Eso no venía siendo muy malo, pero quizás puede pensar que me lo quería almorzar - Papá yo… - quise decir algo a mi favor pero puso su dedo índice en mis labios impidiéndome decir palabra.
-Mañana - dijo en un tono ya más calmo, dejando de apretar los dientes - iras a la escuela, en tu armario están las cosas que ocuparás, recuerda que debes de comportarte - Dijo dándome una mirada severa pero comprensiva. Yo no me atrevía a decir ninguna palabra por la anterior reacción de mi padre así que sólo dejé que mi cabeza cayera y se levantara para afirmar cada palabra que iba diciendo.
Al quedar sola en mi cuarto, me giré en dirección hacia donde estaba mi armario y al abrir las dos puertas de roble vi una mochila con cuadernos y mi uniforme que constaba de una negra falda larga, definitivamente muy larga para mí y una blusa blanca de manga larga con un listón negro pulcramente acomodado en forma de moño sobre el cuello de la blusa.
-Tendré que hacer algunas modificaciones - me dije a mi misma cerrando con llave la puerta de mi cuarto y sacando de mi escritorio una estuche de costura que mi mamá me había regalado hace como 5 años. Tomé mi falda y comencé a hacerla más corta, de ninguna manera iba a permitir que me vieran con esa cosa cubriéndome ambas piernas. Rápidamente terminé las mejoras y al probarme el uniforme, una sonrisa de autosuficiencia llenó mi rostro. Definitivamente me veía que ardía.
-Se te ve muy bien - Esa voz tan juguetona y rebelde no era de alguien más que de mi tío Jasper. Quizá por él es que soy así e inconscientemente trato de no ir de acuerdo con algunas reglas. Por lo menos no con las reglas de los mortales.
-Gracias tío, ¿Verdad que era un castigo si me llevaba la falda tan larga? - Hice los mejores ojitos de niña buena que pude logrando que me tío Jasper, quien estaba recargado de una forma muy sensual con sus brazos cruzados sobre los bordes de la ventana, esbozara una sonrisa como diciendo "se parece a mí, tan traviesa" dejando ver sus relucientes colmillos blancos.
-Bien, será mejor que te quites esa ropa, si tu papá la ve ahorita va a querer que utilices otra falda. - Me di la vuelta para verme al espejo por última vez y ver lo sexy que me veía y al observar de reojo pude notar que mi tío había desaparecido. *sigh* Suspiré, aquí en la casa de nada servía ponerle seguro a la puerta, ellos podían entrar por cualquier lugar.
Una vez que puse mi uniforme debidamente arreglado en mi armario, me dispuse a salir al balcón para ver la luna, no faltaba mucho para que fuera luna llena… como odiaba las noches de luna llena. Con mis pensamientos en la escuela, mis padres, mis tíos, los cuales todos juntos se comportaban de una manera sumamente extraña, y tratando de ordenar mis ideas acerca de Kieth, no me había percatado de que alguien se acercaba.
- ¡Ángel de amores que en medio de la noche te me apareces, cual nuncio de los cielos a la atónita vista de los mortales, que deslumbrados le miran traspasar con vuelo rapidísimo las esferas, y mecerse en las alas de las nubes!- Su melodiosa y sonora voz hizo resonar mis tímpanos llenándome de sorpresa y una extraña sensación de nerviosismo… quizás debido a que mi familia se pudiera dar cuenta de su presencia.
- ¿Kieth? - Susurré lo más bajo que pude para no ser escuchada por mi papá y para ser audible para Kieth - ¿Qué haces aquí? Debes irte, si te encuentra mi papá te va a ir mal - Le advertí al verlo acercarse cada vez más a mi balcón.
- ¿Qué hago, seguirla oyendo o hablar? - Esto indudablemente me recordaba a una escena del libro de Romeo y Julieta, era una escena que le gustaba mucho a mi mamá, algo sobre una declaración en un balcón… ¿¡DECLARACIÓN!? … No, ¿como podía ser esto una declaración si a penas lo conocí hoy en la tarde?
- Kieth, es enserio, lárgate de aquí o…. ¡Te echaré a los perros! - fue lo único que se me ocurrió decirle… debo de ver películas más buenas que me den mejores amenazas… aunque en algo era cierto, si lo descubrían, se le iban a echar algo peor que los perros. Pero él no se movió, sus ojos relucían con un fulgor exquisito bajo los rayos de la luna que anteriormente me disponía a observar - ¿Cómo has llegado aquí? - pregunté mientras miraba hacia los límites del terreno - ¿Cómo es que no te perdiste? -
- Las paredes salté con las alas que me dio el amor, ante quien no resisten aun los muros de roca. Ni siquiera a tus parientes temo. - ¿Estará hablando en serio? ¡Ni siquiera sabe lo que dice! Él no sabe que mis padres no son los típicos que les echan agua a los intrusos para espantarlos o que llaman a la policía para encargarse del problema… él debía de irse.
- Escucha Kieth, si mis padres se percatan de tu presencia, pueden hacerte daño, será mejor que te marches… ¡ahora! - Ya no sabía que hacer, por una parte se me hacía muy tierno el echo de que se quedara, por otra parte se me hacia muy extraño que hiciera todo esto por mí ya que apenas nos acabamos de dar cuenta de nuestras respectivas existencias y por último me daba pavor el pensar que podría pasar si lo descubrían. No se lo comerían… ¿o sí?
- Más homicidas son tus ojos, diosa mía, que las espadas de veinte parientes tuyos. Mírame sin enojos, y mi cuerpo se hará invulnerable. - ¿Espadas? Creo que este tipo está loco.
- Kieth, por favor lárgate, no quiero que te maten, no seas tonto-
-De ellos me defiende el velo tenebroso de la noche. Más quiero morir a sus manos, amándome tú, que esquivarlos y salvarme de ellos, cuando me falte tu amor. - "¡Dios! ¿Qué puedo hacer para que se largue?" Me preguntaba cada vez más desesperada.
- Escucha con atención, tú no estás a salvo en la noche, créeme, es donde menos seguro estás, además, ¿por qué andas diciendo todas estas tonterías si apenas nos conocemos? - Eso era algo que tenía que saberlo, más que por curiosidad, ya era una necesidad.
- Sin ser nauchero, te juro que navegaría hasta la playa más remota de los mares por conquistar joya tan preciada. - ¿Me estaba llamando "joya tan preciada? ¿¡Ah!? ¿Por qué me siento nerviosa? ¡Oh, no! Esto iba por mal camino.
- Escucha, quiero que te marches ahora, si lo haces, prometo verte mañana en la tarde en el mismo lugar donde nos conocimos ¿de acuerdo? - Esto era el último camino, si seguía con sus loqueras me iría a "dormir" y dejaría que lo hallasen, además advertido estaba y no debería de quedar remordimiento alguno en mí.
-¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño.- Sus ojos seguían llameantes cada vez que su azul turquesa se posaba en los dorados míos.
- ¡Ya vete! -
- ¡Déjame quedar aquí hasta que lo pienses!-
- ¿¡Pensar qué!?- Mis nervios ya estaban al límite.
- Es de la escena de Romeo y Julieta - Su semblante cambió y en su rostro se dibujó una sonrisa coqueta.
- ¿Eres un tonto o q… - de un abrir y cerrar de ojos, él se hallaba en cuclillas sobre la barandilla de mi balcón, mirándome directamente a los ojos, a sólo unos pocos centímetros de mi rostro, podía sentir ese aliento cálido y quemante sobre mi pálida piel que en estos momentos se ruborizaba un poco debido a que me había tomado con la guardia baja.
- Sigo firme a lo que dije… - guardó unos segundos de silencio mientras me escaseaba desde mi cabeza hasta mis pies - Eres más hermosa en persona- Sus ojos resplandecían más que antes y una flama de éxtasis se iba extendiendo por cada parte de mi cuerpo. Iba a decir algo pero en ese momento se abrieron las puertas de mi habitación y giré con la mayor rapidez que me era posible dándole la espalda a Kieth para observar quien era el ser que había entrado en mi territorio.
- Mamá - dije en un leve susurro sin contener mi sorpresa. Luego giré para ver a Kieth quien nuevamente había desaparecido. Me quedé viendo el horizonte tratando de pensar por dónde se podría haber esfumado.
- ¿Estás bien Rose? -
- Sí - Mi mente no estaba trabajando… bueno sí, y a mil por hora… pero solo se ocupaba de una cosa… ¿Qué diablos pensaba Kieth haciendo todo esto?
- ¿Sabes? - comenzó mi mamá sentándose en la orilla de mi enorme cama, cerrando los ojos como adentrándose en el pasado. Yo la miré y lentamente caminé para sentarme a un lado suyo. - Cuando conocí a tu padre, bueno… yo me había llegado a obsesionar con él, era una persona completamente hermosa y misteriosa… un ser perfecto que podía hacer todo lo que quisiera… - me miró con una sonrisa cómplice y agregó - todo - dejando un claro énfasis en cosas que no quería enterarme.
-¡MAMÁ! - le reclamé ante aquella clara confesión a lo que ella solamente soltó una sonrisita.
- Cada noche, yo pensaba en él… no había noche en la que no quisiera saber que hacía o donde estaría… o si estaría pensando en mí- lo dijo mientras miraba el cielo como recordando aquellos viejos sentimientos para luego posar esa mirada encantadora y tierna sobre mí - Esa mirada… se parece mucho a la que tenías hace unos momentos - eso lo dijo como haciéndome ver que ella sabía algo que yo trataba de ocultar… - ¿Tienes algún enamorado? - me preguntó completamente serena y yo negué agitadamente mientras cerraba con fuerza los ojos y para colmo de males la imagen que vi fue la de Kieth, guapo, esbelto, con unos jeans y una camiseta blanca, sus ojos azul turquesa centelleando para mí y su melena lisa, castaña un poco larga hasta el nivel de sus orejas cayendo a cada costado de su rostro el cual estaba a unos centímetros del mío haciendo que abriera rápidamente mis ojos advirtiendo a mi mamá de mis pensamientos. - Buenas noches - Me dijo mientras se levantaba, me regalaba una encantadora sonrisa y salía de la habitación con un paso elegante y ligero.
- "¡Rayos!" - pensé mientras me desplomaba sobre mi cama. - Ojalá pudiera dormir - me dije a mi misma mientras me levantaba para seguir observando la luna.
Al día siguiente… ¡Día de escuela! …
Espero y les haya gusto =3... déjen sus comentarios x3
miércoles, 2 de abril de 2008
Una vida diferente
Este es una historia de Harry Potter (más bien de sus padres) que eh querido escribir, espero y les guste, intentaré actualizar pronto, pero por mientras disfrútenlo.
UNA VIDA DIFERENTE
Una brisa golpeó suavemente mis rostro mientras mis ojos se abrían lentamente debido a un molesto brillo que provenía de la ventana, puse mi mano sobre mi frente intentando hacer un poco de sombra para evitar el sol de aquella mañana – Otro día más – Dije con un tono de voz seco, sin ganas, aún no encontraba algo interesante que hacer, siempre me divertía, con mis amigos, mi familia, hasta con las personas que no conocía, pero… había algo… hay algo que no logro encontrar, algo desconocido y a la vez conocido para mí, que me motiva a seguir para intentar encontrarlo. –Hija, se te va a hacer tarde – Una voz delicada y dulce provenía de afuera de mi habitación, una voz conocida – Sí mamá- Salí de las cobijas de seda que me cubrían, me senté en mi cama, puse mis pies dentro de las pantuflas y me levanté, mi vestido de seda rojo, de tirantes que me llegaba más arriba de las rodillas calló suavemente por mis caderas, ya que mientras yacía acostada, mi vestido estaba por mi abdomen, sintiendo en mis piernas el suave tejido de mis cobijas. Miré hacia mi cama, era grande, con todo el espacio que muchas personas deseaban, pero para mí se veía solitaria, - >.<>
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos).
Querida Señorita Lily Evans:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un puesto en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de Septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de Julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora adjunta
Al terminar de leer sentí algo que nunca había sentido en mi vida, una emoción verdadera que comenzó a salir desde mi estómago y una amplia sonrisa se dibujó en mi rostro, sentía como la emoción recorría cada fibra de mi ser y al querer compartir esa alegría con mis amigas, mi di cuenta horrorizada que ellas me miraban con pánico, se alejaban de mí como si tuviera una enfermedad con pústulas y llagas o algo muy contagiable y tuvieran miedo de contraerla. Las miré entre emocionada y desconcertada, luego dirigí mi mirada a la carta y volví a leer al reverso del sobre "Hogwarts" Ese era el nombre del colegio… el nuevo colegio al que de cualquier manera iría. Cerré el sobre, tomé mis útiles y salí del comedor donde las personas que me habían oído leer la carta me observaban sin parpadear mientras salía. Antes de salir miré de nuevo el comedor y noté como mis "amigas" divulgaban la gran noticia de que yo era quizás una malvada … "Bruja"
En cuestión de horas todo el colegio supo de la carta haciendo que por donde pasara me miraran con ojos de rechazo. Antes de terminar las horas de clases, mientras estaba en mis clases de Francés, llegó la Directora Miss Bernarta, la cual tenía un rasgo muy duro y estricto en la cara que hacía que nos diera miedo cuando nos miraba. - Srita. Evans haga el favor de venir conmigo - Asustada me levanté de mi asiento y antes de comenzar a caminar me detuvo con un tono de voz muy brusco- Con sus cosas… por favor- Más asustada que antes tomé mis cosas y comencé a caminar detrás de la directora, escuchando los cuchicheos de mis compañeras que lo más seguro es que esperaban que me expulsaran o algo así porque ahora que era bruja podría ser peligrosa para ellas.
El trayecto hasta la dirección se me hizo eterno… lo peor era el silencio que hacía que me sintiera más presionada y nerviosa escuchando solo nuestros pasos por el silencioso y despoblado pasillo. Por mi mente pasaban miles de posibles cosas que pudieran haber ocasionado que fuera llamada a la dirección, pero la que más rondaba en mi cabeza era por el echo de ser bruja… Sin darme cuenta llegamos a la entrada de la oficina de la directora quien mantenía la puerta abierta esperando a que entrara, pasé sin mirarle a los ojos por el miedo que me infundía… Estaba frente a la directora y me miraba severamente - Has recibido alguna carta hoy?- Me preguntó con un tono tan sereno y grave que me erizó la piel - Sí- contesté tímidamente sin poder pronunciar otra palabra- Bien - Me dijo mientras aguardaba con su postura firme - Bien? - Pregunté sin entenderle -QUE MUCHACHA TAN MALEDUCADA! QUE ACASO EN TU CASA NO TE ENSEÑAN MODALES?!!! DEBERÍA… - pero se detuvo antes de exaltarse más y yo abrí mis ojos como plato ya que el pánico irrumpió en mi ser sintiendo como el aliento poco a poco me quería dejar - Dame la carta- me dijo un poco más tranquila pero fuerte como era su voz- S… si Miss- Le dije mientras con mis manos temblorosas buscaba mi carta entre mis cuadernos - Vamos niña!! No puede ser que seas tan desordenada- Decía la directora, por supuesto que no era desordenada, es solo que ante aquellos fríos ojos mi cuerpo no me respondía correctamente -Aquí está Mis Bernarta- La directora lo tomó y miró al reverso - Hogwarts- dijo para sí mas que para mí y comenzó a leer la carta, al terminar la directora solo esbozó una sonrisa que se me hizo como malvada "Definitivamente si había una bruja ahí, era Miss Bernarta" pensaba - No sé de quien habrá sido esta bromita - Dijo Bernarta mirándome - Pero me parece de mal gusto que usted la haya seguido Srita. Evans, sabe cuantas chicas preocupadas vinieron conmigo por una supuesta "Bruja" en este colegio? - solo negué moviendo la cabeza - Ahora por esta bromita que no dudo que usted organizó para llamar más la atención, será suspendida durante 2 semanas - Dijo la directora recargándose en su gran sillón como si hubiera ganado una batalla - Pero… usted no puede hacer eso!!! - Sabía que me había exaltado y quizás había sido grosera al hablarle de esa forma pero fue un impulso, uno que jamás me había sucedido, al menos no que recordara, la directora abrió los ojos sorprendida y ofendida pero con una sonrisa como si hubiera ganado mediante trampas - Acaso quiere que la suspenda de por vida? - Preguntó mirándome directamente a los ojos y cada vez quería solo irme de ahí - Lo… lo siento Miss Bernarta… no volverá a suceder - dije mirando hacia el suelo - Bien, eso téngalo por seguro, ya puede retirarse -
-Pero… profesora me pod…-
-Qué?- preguntó la directora haciendo pequeña a Lily con la mirada
-Yo solo me preguntaba si…-
-Se lo preguntaba, entonces ya no tiene esa duda, se puede retirar-
-Pero profesora- Intenté de nuevo pero ella con su mirada fría y extendiendo su brazo en dirección de la puerta, hizo que me retirara de su oficina. Gracias a un favor que me debía la asistente de Miss Bernarta, logré recuperar la carta que me había quitado.
Suspendida! No puede ser! Ahora como voy a llegar a casa y decirle eso a mis padres? Por otro lado, ese nuevo colegio podría ser eso nuevo que yo tanto eh estado esperando… tendría que mudarme…. Quizás sola! Así podría ser yo misma y hacer todo a mi manera…. - pensaba mientras Damián me llevaba de regreso a casa, estaba tan emocionada por todas las cosas nuevas que posiblemente podría pasarme estando yo en esa escuela de Magia, pero todas mis emociones de pronto decayeron- Pero… en qué estoy pensando? Mis padres dudo mucho que me den permiso de asistir a esa extraña institución, que puedo hacer?-
-Le ocurre algo Señorita?- Preguntó Damián preocupado, ya desde hace rato me había estado mirando por el espejo retrovisor, quizás tratando de descifrar lo que ocurría en mi mente.-
-No es nada, ^^ pero gracias por preocuparte-
Al llegar a casa me di cuenta que mis padres habían salido por lo que me sentí un poco aliviada de no tener que enfrentarlos en este momento, sería en la cena, si es que llegaban temprano, después de ser recibida por las doncellas, subí a mi habitación y dejé mi mochila recargada en la silla de mi escritorio, después saqué un cuaderno rojo y me recosté boca abajo en mi capa, al abrirlo leí la dirección que copie de la carta que Miss Bernarta me había confiscado "Hogwarts" …. -Creo que será un buen instituto, además, ser una hechicera no creo que sea malo… pero mis padres no querrán que su hija estudie eso… aunque en todas las familias siempre hay una rara no? En este caso sería yo, mientras que mi hermana Petunia sería la hija que ellos siempre desearon… creo que no sería tan malo… además, como soy su hija no creo que me den la espalda….. o sí? =S
A la mañana siguiente desperté como siempre, me senté sobre la orilla de la cama para colocarme las pantuflas, me acomodé mi blusa de tirantes, subiendo uno de estos por mi blanca piel, y al levantarme elevé mis brazos al cielo para estirar los músculos de mi espalda, ¡Ah! Se sintió tan bien, todo parecía igual, solo yo me sentía diferente: ¡ERA UNA BRUJA!!!
Al mirar mi reloj noté que eran las 8 a.m. - o.o que raro…. ¿Por qué nadie ha venido a despertarme? - me pregunté, caminando hacia mi escritorio donde tenía una toalla perfectamente doblada y lista para cuando yo la necesitara, miré el calendario que yacía sobre unos cuadernos - Ya entiendo - Tomé la toalla y me dirigí hacia el baño - ¿Cómo es posible que se me haya olvidado que hoy es sábado? - Recorrí la cortina de baño con mi brazo izquierdo mientras abría la llave del agua con mi mano libre - Hoy tengo que contarle a mi familia sobre la carta - Me dije a mí misma mientras me colocaba debajo de la regadera para que el agua tibia recorriera mi cuerpo y así poder relajarme un momento - Tengo tantas ganas de bañarme en unas aguas termales -^.^- - Los fines de semana eran los únicos días en que tenía tiempo para estar quizás un pequeño momento conmigo misma, después de limpiar mi cabello con shampoo, del más caro por cierto porque según mi hermana Petunia son los mejores… tomé la esponja y comencé a tallar mi cuello lentamente tratando de añadir un pequeño masaje, comencé a bajar por mi hombros, mis antebrazos, mis manos - o.o wow! No me había fijado que tengo las manos tan delgadas ._. - después comencé a limpiar el inicio de mis senos, que a comparación de hace dos o tres años antes, ahora estaban un poco más redondos y prominentes, al pasar la esponja por mis pezones, noté que eran más sensibles y rosados que cuando era niña, una vez que ya había enjabonado parte de mi cuerpo comencé a bajar por mi abdomen, haciendo círculos en él y alrededor de mi ombligo, después pasé la esponja por mis muslos y mi intimidad, bajando poco a poco por mis piernas y pantorrillas, enjabonándome completamente de los pies a la cabeza. Con el agua tibia me quité el jabón sintiendo cómo las cálidas gotas de agua recorrían cada parte de mi cuerpo, cayendo juguetonamente sobre mi busto, mis cadera, mi abdomen y piernas.
Al terminar de bañarme tomé la toalla y me comencé a secar el exceso de agua en mi cuerpo y cabello y al terminar me la coloqué alrededor de mi cuerpo. Caminé hacia mi cama que ya estaba tendida y sobre esta observé que había un conjunto muy elegante de una falda larga, saco, una mascada, todo combinado con el color predominante que era el rosa pastel, oh! Y casi se me olvida, sobre el tapete cerca de mi cama había un par de zapatos negros bien limpios.
Tomé mi ropa interior que también era rosa y con unos bellos encajes en las orillas, al terminar de vestirme me coloqué frente al espejo de cuerpo completo y cepillé mi cabello, me miraba, pero no ponía atención a como me veía, ni a como cepillaba cada parte del cabello, en mi mente solo estaba ese colegio llamado Hogwarts y el echo de que yo podrías ser una hechicera… bruja era una palabra un poco fuerte para nosotros, así que esa palabra no podía ser escuchada por mis padres. Estaba completamente en mi mundo cuando algo me hizo regresar al mundo real - Mademoiselle, el desayuno ya está listo- me dijo Juliette - Enseguida bajo - contesté mientras dejaba el cepillo sobre mi tocador - Mademoiselle, sus padres la esperan para comer en el jardín -
-Gracias Juliette -
-Con su permiso Mademoiselle- Escuché como Juliette bajaba las escaleras, luego mirando a mi alrededor busqué un sombrero que mamá me había regalado para las ocasiones en que comiéramos en el jardín - Aquí estás - Dije mientras lo tomaba y me lo colocaba sobre la cabeza, dando una ultima mirada a mi atuendo en mi espejo, sonreí y tomé el sobre donde venía la carta que me hacía sentirme emocionada.
Bajé lentamente las escaleras y salí al bello y espacioso jardín y al sentir como los rayos matutinos acariciaban mi piel sonreí, era la primera vez en mucho tiempo que sentía que el día era hermoso y lleno de vida - Buenos días padre, madre … hermana- Mi hermana y yo nunca habíamos tenido buenos lazos familiares, que era una desgracia porque siempre había querido compartir con ella mis secretos y mis anhelos, así como lo había visto en las películas de las chicas que van a los colegios inferiores y se reúnen para platicar sus sueños en algo llamado "Pijamada". - Qué entusiasmada te ves hoy preciosa - Me dijo mi madre, ella era una mujer muy hermosa, con su cabello largo y ondulado, tan llamativo como el fuego y una tez tan blanca como la nieve, mi madre era muy elegante y se cuidaba mucho, mientras que mi padre un hombre de negocios, tenía una expresión seria y fría, sin embargo ante nosotras su cara cambiaba completamente a alguien amable, juguetón y bondadoso, mi papá siempre se había interesado en oír mis historias de fantasmas, o de duendes, o hechiceros que protegen castillos y a mí siempre me entretenía contarle mis historias. Mi mamá también se preocupaba en escucharme, pero con ella hablaba más como una amiga, hablaba de las novedades del colegio y de los chicos. Por alguna extraña razón mi hermana siempre me miraba con odio, y cuando trataba de ser amable, ella solo me miraba y se alejaba. - ¿Ah pasado algo interesante en el Colegio? - Preguntó mi madre mientras bebía un sorbo de su té favorito - Pues..- quise comenzar a platicar de la carta pero mi hermana me ganó a hablar - Sí madre, yo me eh enterado que a Lily … -
-Querida, ya sabes que no me gusta que la llames por su nombre, dile hermana, por favor ¿Si?- Mi padre siempre intentaba ser juguetón con nosotras pero Petunia era un poco menos tolerante a ese tipo de actitudes. - Sí padre, como usted guste, bueno como comentaba, a mi hermana la llamaron a la dirección porque…- pero yo apresuradamente continué con la platica, ya que la persona más apropiada de decirlo era yo, no Petunia- porque me había llegado una carta - Miré a mi hermana y solo me miró esbozando una maliciosa sonrisa de placer. - ¿Una carta? - Preguntaron mis padres, yo solo moví la cabeza tímidamente de arriba hacia abajo afirmando su duda - Y ¿De quién? - Preguntó mi papá un poco serio y preocupado- Oh, no te preocupes padre, todo está bien, de echo, quizás hasta sea una broma - comenté con una sonrisa como no dándole importancia mientras me servía dos cubitos de azúcar. - ¿Una broma? ¿Quién te haría una broma? - Siguió preguntando mi padre - Aún no nos dices quién te la mandó ni que decía- prosiguió mi madre - Bueno…. - comencé, estaba tan nerviosa que en ese instante quise arrepentirme de decírselos, pero ya no había forma de hacerlo - La dirección es de un colegio llamado Hogwarts -
-¿Hogwarts?- Preguntó mi madre confusa- Cielo, ¿Había un colegio así por esos lugares?-
-No cariño, supongo que a de ser alguna nueva institución, ¿Qué más decía corazón?- Respondió mi padre - Pues… no les gustaría leerla mejor? - pregunté muy nerviosa e insegura. - No cariño, confiamos en tí, queremos saberlo de tí - contestó con una sonrisa mi padre, luego miré a mi hermana para ver si me brindaba alguna ayuda pero al verla me sentí peor, ya que ella tenía una sonrisa de oreja a oreja al verme preocupada y aún no sé porqué pero, toda esta tensión me hizo recordar como mis "amigas" del colegio me dieron la espalda cuando se enteraron que yo era una bruja, y eso que no estaba confirmado. - Bueno… verán...- Tomé aire y con todo el valor que logré juntar lo dije- La carta dice es que una escuela para magos y hechiceras y que yo soy una hechicera por lo que me invitan a participar en ese colegio - los miré completamente asustada, a la expectativa de lo que se avecinara, mi padres se sorprendieron tanto o más que yo y mi padre pidió ver la carta, se la entregué y los dos la leyeron con detenimiento, luego se miraron unos a otros, la sensación que sentía en mi estómago era algo tan extraño, sentía como la adrenalina corría por mi cuerpo y también sentía el temor de ser rechazada por aquellos a los que amaba, al no escuchar reclamos, dudas, ni nada, cerré mis ojos completamente desilusionada al pensar que ya no me iba a amar y cuando una lagrima iba a ser derramada, escuché como mi madre decía con completo gozo
- ¡Tenemos una bruja en la familia!-
-Sí, ¿no es magnífico? Pensé que esto se iba a saltar otra generación pero al parecer no, se lo debo de comentar a mi tío- Comentó mi padre, yo estaba completamente extrañada, confundida, feliz y miles de otros sentimientos se agolparon contra mi pecho que no soy capaz de explicar. -Pero… pero….- dijimos mi hermana y yo al mismo tiempo, pero mi hermana con un asalto de ira y cólera se levantó estrepitosamente de la mesa causando que la silla que le había servido de soporte cayera al suelo - ¡ELLA ES UNA BRUJA! - apuntó con su dedo delgado y largo hacia mi rostro - ¡ES UN MONSTRUO! ¡UN ADEFECIO! ¡ELLA NO ES ALGUIEN NORMAL! ¡NOS PODRÍA HACER ALGÚN EMBRUJO O ALGO MALO, Y SI VA A ESE COLEGIO INCLUSIVE NOS PODRÍA MATAR! ¡¿QUÉ ACASO NO VEN ESO?! ¡¿ACASO SOY LA ÚNICA QUE VE LO QUE EN REALIDAD ES ELLA?! - cada palabra que salía de la boca de mi hermana era como cuchillos afilados que se clavaban en mi pecho, en mi corazón, la completa alegría que sentía se convirtió rápidamente en desilusión y tristeza, mis ojos se habían nublado por las lágrimas dando paso a que una gota fugitiva rodara por mi mejilla hacia el vacío suelo, y así como uno da valor a otro, las demás lágrimas comenzaron a huir en filas para caer en el precipicio acabando en mi regazo. No podía evitarlo, esas palabras realmente me habían dolido y lo peor fue que en sus ojos mostraba su miedo hacia mí, mostraba su odio y su desprecio - ¡Petunia! ¡Esa no es forma de tratar a tu hermana! ¡Sube a tu habitación, ya hablaremos después contigo! - le reprendió mi padre, Petunia me miró nuevamente con miedo y confusión y entró a la casa corriendo, mi madre se acercó a mí y con sus cálidos brazos me acurrucó contra su pecho causando que mi llanto se intensificara y me desahogara frente a ella, mi padre también se acercó a mí colocándose del lado opuesto donde se encontraba mi madre y arrodillándose para consolarme - ¿Soy un monstruo?- pregunté confundida -Claro que no mi pequeña- me confortó mi madre mientras acariciaba mi cabello - Es solo que tu hermana no estaba preparada para este tipo de comentarios, ella aún está pequeña y no tiene la suficiente madurez para llevar esto - trató de reconfortarme mi papá mirándome con ternura.- ¿Por qué resulté ser yo la bruja? ¿Cómo es que a ustedes no les afectó la noticia? - Pregunté tratando de controlar mis emociones. Mis padres se sentaron frente a mí y comenzaron a platicarme que generaciones pasadas nuestra familia ya había tenido miembros que tenían ciertos poderes mágicos, cada 2 o 3 generaciones las personas salían sin poderes como fue el caso de mis padres, la última generación que había salido con brujos había sido la generación del tío de mi padre - Pensábamos que se retrasaría otra generación más ya que no habíamos visto algún indicio de magia en ustedes, pero mírate ahora - sonrió mi padre al verme - vas a ir al mejor colegio de magia y hechicería mi pequeña. - ¿De verdad voy a ir? - pregunté emocionada e incrédula - Claro corazón, créeme, si tus compañeras ya se enteraron, no serás bien recibida en el colegio al que estás yendo, además nada nos enorgullecería más que asistieras a ese colegio Hogwarts…. ¿Tú que dices? - me miró mi madre - ¿Quieres ir? - ante todo el cúmulo de emociones corrí a abrazarlos y con unas pocas de lágrimas en mis ojos les dije que me encantaría asistir a este colegio…
El día transcurrió de lo más normal, mis padres platicaron con Petunia pero no pudieron hacerla entrar en razón, así que mi hermana me odiaba más de lo que ya estaba acostumbrada.
En la tarde después del te, mis padres y yo fuimos al despacho de papá y emocionados me ayudaron a escribir una carta de respuesta a Hogwarts y para mi sorpresa, no la mandaron por la vía normal de mensajería, mi papá mandó llamar a Damián y le pidió que trajera el búho - ¿Búho? - pregunté sorprendida - ahorita verás como se utiliza la mensajería con los magos - contestó mi mamá muy emocionado. Minutos después Damián llegó con un hermoso búho marrón sobre su brazo y lo puso sobre un pedestal que se encontraba cerca de la chimenea, después mi padre atacó la carta a su pata y le dijo que esa carta iba dirigida a Hogwarts y acto seguido el búho salió volando por la ventana como si supiera exactamente a donde dirigirse. - Wow! Esto es genial! - Estaba completamente maravillada, aún no asistía a esa escuela y ya me parecía espectacular - Y aprenderás muchas cosas más querida - Me dijo mi mamá recargando su delicada mano sobre mi hombro.
Al anochecer, después de la cena, me despedí de mis padres con un beso y un fuerte abrazo, no estaba habituada a hacer eso pero me sentía tan bien que no lo pude controlar, lo bueno fue que mis padres respondieron de la misma manera. Subí a mi habitación y me quité el saco, la falda, los zapatos, todo, inclusive la ropa interior, quedando completamente desnuda, la ventana estaba abierta y sentí en cada fibra de mi cuerpo como el viento fresco de la noche me acariciaba y contemplaba, doblé la ropa que me había quitado y la coloqué en el canasto de la ropa sucia, luego me dirigí a mi armario y saqué un short de media luna color azul marino que me había regalado una amiga hace mucho tiempo y una blusa de tirantes del mismo color, me vestí y me introduje entre las sábanas de mi cama, todo era tan perfecto, como lo había soñado, y gracias a todo esto, desde la mañana no había podido quitarme la sonrisa de mi rostro, pero había solo una cosa que me gustaría cambiar…. Mi relación con mi hermana…. Poco a poco me fui quedando dormida y esa noche dormí tan plácidamente que recuerdo haber soñado con un chico atractivo que me iba a dar un beso bajo un gran árbol cerca de un lago pero desgraciadamente me desperté antes de culminarlo…
Continuará...
Espero les guste y dejen sus mensajes para inspirarme jejeje, cuidense
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos).
Querida Señorita Lily Evans:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un puesto en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de Septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de Julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora adjunta
Al terminar de leer sentí algo que nunca había sentido en mi vida, una emoción verdadera que comenzó a salir desde mi estómago y una amplia sonrisa se dibujó en mi rostro, sentía como la emoción recorría cada fibra de mi ser y al querer compartir esa alegría con mis amigas, mi di cuenta horrorizada que ellas me miraban con pánico, se alejaban de mí como si tuviera una enfermedad con pústulas y llagas o algo muy contagiable y tuvieran miedo de contraerla. Las miré entre emocionada y desconcertada, luego dirigí mi mirada a la carta y volví a leer al reverso del sobre "Hogwarts" Ese era el nombre del colegio… el nuevo colegio al que de cualquier manera iría. Cerré el sobre, tomé mis útiles y salí del comedor donde las personas que me habían oído leer la carta me observaban sin parpadear mientras salía. Antes de salir miré de nuevo el comedor y noté como mis "amigas" divulgaban la gran noticia de que yo era quizás una malvada … "Bruja"
En cuestión de horas todo el colegio supo de la carta haciendo que por donde pasara me miraran con ojos de rechazo. Antes de terminar las horas de clases, mientras estaba en mis clases de Francés, llegó la Directora Miss Bernarta, la cual tenía un rasgo muy duro y estricto en la cara que hacía que nos diera miedo cuando nos miraba. - Srita. Evans haga el favor de venir conmigo - Asustada me levanté de mi asiento y antes de comenzar a caminar me detuvo con un tono de voz muy brusco- Con sus cosas… por favor- Más asustada que antes tomé mis cosas y comencé a caminar detrás de la directora, escuchando los cuchicheos de mis compañeras que lo más seguro es que esperaban que me expulsaran o algo así porque ahora que era bruja podría ser peligrosa para ellas.
El trayecto hasta la dirección se me hizo eterno… lo peor era el silencio que hacía que me sintiera más presionada y nerviosa escuchando solo nuestros pasos por el silencioso y despoblado pasillo. Por mi mente pasaban miles de posibles cosas que pudieran haber ocasionado que fuera llamada a la dirección, pero la que más rondaba en mi cabeza era por el echo de ser bruja… Sin darme cuenta llegamos a la entrada de la oficina de la directora quien mantenía la puerta abierta esperando a que entrara, pasé sin mirarle a los ojos por el miedo que me infundía… Estaba frente a la directora y me miraba severamente - Has recibido alguna carta hoy?- Me preguntó con un tono tan sereno y grave que me erizó la piel - Sí- contesté tímidamente sin poder pronunciar otra palabra- Bien - Me dijo mientras aguardaba con su postura firme - Bien? - Pregunté sin entenderle -QUE MUCHACHA TAN MALEDUCADA! QUE ACASO EN TU CASA NO TE ENSEÑAN MODALES?!!! DEBERÍA… - pero se detuvo antes de exaltarse más y yo abrí mis ojos como plato ya que el pánico irrumpió en mi ser sintiendo como el aliento poco a poco me quería dejar - Dame la carta- me dijo un poco más tranquila pero fuerte como era su voz- S… si Miss- Le dije mientras con mis manos temblorosas buscaba mi carta entre mis cuadernos - Vamos niña!! No puede ser que seas tan desordenada- Decía la directora, por supuesto que no era desordenada, es solo que ante aquellos fríos ojos mi cuerpo no me respondía correctamente -Aquí está Mis Bernarta- La directora lo tomó y miró al reverso - Hogwarts- dijo para sí mas que para mí y comenzó a leer la carta, al terminar la directora solo esbozó una sonrisa que se me hizo como malvada "Definitivamente si había una bruja ahí, era Miss Bernarta" pensaba - No sé de quien habrá sido esta bromita - Dijo Bernarta mirándome - Pero me parece de mal gusto que usted la haya seguido Srita. Evans, sabe cuantas chicas preocupadas vinieron conmigo por una supuesta "Bruja" en este colegio? - solo negué moviendo la cabeza - Ahora por esta bromita que no dudo que usted organizó para llamar más la atención, será suspendida durante 2 semanas - Dijo la directora recargándose en su gran sillón como si hubiera ganado una batalla - Pero… usted no puede hacer eso!!! - Sabía que me había exaltado y quizás había sido grosera al hablarle de esa forma pero fue un impulso, uno que jamás me había sucedido, al menos no que recordara, la directora abrió los ojos sorprendida y ofendida pero con una sonrisa como si hubiera ganado mediante trampas - Acaso quiere que la suspenda de por vida? - Preguntó mirándome directamente a los ojos y cada vez quería solo irme de ahí - Lo… lo siento Miss Bernarta… no volverá a suceder - dije mirando hacia el suelo - Bien, eso téngalo por seguro, ya puede retirarse -
-Pero… profesora me pod…-
-Qué?- preguntó la directora haciendo pequeña a Lily con la mirada
-Yo solo me preguntaba si…-
-Se lo preguntaba, entonces ya no tiene esa duda, se puede retirar-
-Pero profesora- Intenté de nuevo pero ella con su mirada fría y extendiendo su brazo en dirección de la puerta, hizo que me retirara de su oficina. Gracias a un favor que me debía la asistente de Miss Bernarta, logré recuperar la carta que me había quitado.
Suspendida! No puede ser! Ahora como voy a llegar a casa y decirle eso a mis padres? Por otro lado, ese nuevo colegio podría ser eso nuevo que yo tanto eh estado esperando… tendría que mudarme…. Quizás sola! Así podría ser yo misma y hacer todo a mi manera…. - pensaba mientras Damián me llevaba de regreso a casa, estaba tan emocionada por todas las cosas nuevas que posiblemente podría pasarme estando yo en esa escuela de Magia, pero todas mis emociones de pronto decayeron- Pero… en qué estoy pensando? Mis padres dudo mucho que me den permiso de asistir a esa extraña institución, que puedo hacer?-
-Le ocurre algo Señorita?- Preguntó Damián preocupado, ya desde hace rato me había estado mirando por el espejo retrovisor, quizás tratando de descifrar lo que ocurría en mi mente.-
-No es nada, ^^ pero gracias por preocuparte-
Al llegar a casa me di cuenta que mis padres habían salido por lo que me sentí un poco aliviada de no tener que enfrentarlos en este momento, sería en la cena, si es que llegaban temprano, después de ser recibida por las doncellas, subí a mi habitación y dejé mi mochila recargada en la silla de mi escritorio, después saqué un cuaderno rojo y me recosté boca abajo en mi capa, al abrirlo leí la dirección que copie de la carta que Miss Bernarta me había confiscado "Hogwarts" …. -Creo que será un buen instituto, además, ser una hechicera no creo que sea malo… pero mis padres no querrán que su hija estudie eso… aunque en todas las familias siempre hay una rara no? En este caso sería yo, mientras que mi hermana Petunia sería la hija que ellos siempre desearon… creo que no sería tan malo… además, como soy su hija no creo que me den la espalda….. o sí? =S
A la mañana siguiente desperté como siempre, me senté sobre la orilla de la cama para colocarme las pantuflas, me acomodé mi blusa de tirantes, subiendo uno de estos por mi blanca piel, y al levantarme elevé mis brazos al cielo para estirar los músculos de mi espalda, ¡Ah! Se sintió tan bien, todo parecía igual, solo yo me sentía diferente: ¡ERA UNA BRUJA!!!
Al mirar mi reloj noté que eran las 8 a.m. - o.o que raro…. ¿Por qué nadie ha venido a despertarme? - me pregunté, caminando hacia mi escritorio donde tenía una toalla perfectamente doblada y lista para cuando yo la necesitara, miré el calendario que yacía sobre unos cuadernos - Ya entiendo - Tomé la toalla y me dirigí hacia el baño - ¿Cómo es posible que se me haya olvidado que hoy es sábado? - Recorrí la cortina de baño con mi brazo izquierdo mientras abría la llave del agua con mi mano libre - Hoy tengo que contarle a mi familia sobre la carta - Me dije a mí misma mientras me colocaba debajo de la regadera para que el agua tibia recorriera mi cuerpo y así poder relajarme un momento - Tengo tantas ganas de bañarme en unas aguas termales -^.^- - Los fines de semana eran los únicos días en que tenía tiempo para estar quizás un pequeño momento conmigo misma, después de limpiar mi cabello con shampoo, del más caro por cierto porque según mi hermana Petunia son los mejores… tomé la esponja y comencé a tallar mi cuello lentamente tratando de añadir un pequeño masaje, comencé a bajar por mi hombros, mis antebrazos, mis manos - o.o wow! No me había fijado que tengo las manos tan delgadas ._. - después comencé a limpiar el inicio de mis senos, que a comparación de hace dos o tres años antes, ahora estaban un poco más redondos y prominentes, al pasar la esponja por mis pezones, noté que eran más sensibles y rosados que cuando era niña, una vez que ya había enjabonado parte de mi cuerpo comencé a bajar por mi abdomen, haciendo círculos en él y alrededor de mi ombligo, después pasé la esponja por mis muslos y mi intimidad, bajando poco a poco por mis piernas y pantorrillas, enjabonándome completamente de los pies a la cabeza. Con el agua tibia me quité el jabón sintiendo cómo las cálidas gotas de agua recorrían cada parte de mi cuerpo, cayendo juguetonamente sobre mi busto, mis cadera, mi abdomen y piernas.
Al terminar de bañarme tomé la toalla y me comencé a secar el exceso de agua en mi cuerpo y cabello y al terminar me la coloqué alrededor de mi cuerpo. Caminé hacia mi cama que ya estaba tendida y sobre esta observé que había un conjunto muy elegante de una falda larga, saco, una mascada, todo combinado con el color predominante que era el rosa pastel, oh! Y casi se me olvida, sobre el tapete cerca de mi cama había un par de zapatos negros bien limpios.
Tomé mi ropa interior que también era rosa y con unos bellos encajes en las orillas, al terminar de vestirme me coloqué frente al espejo de cuerpo completo y cepillé mi cabello, me miraba, pero no ponía atención a como me veía, ni a como cepillaba cada parte del cabello, en mi mente solo estaba ese colegio llamado Hogwarts y el echo de que yo podrías ser una hechicera… bruja era una palabra un poco fuerte para nosotros, así que esa palabra no podía ser escuchada por mis padres. Estaba completamente en mi mundo cuando algo me hizo regresar al mundo real - Mademoiselle, el desayuno ya está listo- me dijo Juliette - Enseguida bajo - contesté mientras dejaba el cepillo sobre mi tocador - Mademoiselle, sus padres la esperan para comer en el jardín -
-Gracias Juliette -
-Con su permiso Mademoiselle- Escuché como Juliette bajaba las escaleras, luego mirando a mi alrededor busqué un sombrero que mamá me había regalado para las ocasiones en que comiéramos en el jardín - Aquí estás - Dije mientras lo tomaba y me lo colocaba sobre la cabeza, dando una ultima mirada a mi atuendo en mi espejo, sonreí y tomé el sobre donde venía la carta que me hacía sentirme emocionada.
Bajé lentamente las escaleras y salí al bello y espacioso jardín y al sentir como los rayos matutinos acariciaban mi piel sonreí, era la primera vez en mucho tiempo que sentía que el día era hermoso y lleno de vida - Buenos días padre, madre … hermana- Mi hermana y yo nunca habíamos tenido buenos lazos familiares, que era una desgracia porque siempre había querido compartir con ella mis secretos y mis anhelos, así como lo había visto en las películas de las chicas que van a los colegios inferiores y se reúnen para platicar sus sueños en algo llamado "Pijamada". - Qué entusiasmada te ves hoy preciosa - Me dijo mi madre, ella era una mujer muy hermosa, con su cabello largo y ondulado, tan llamativo como el fuego y una tez tan blanca como la nieve, mi madre era muy elegante y se cuidaba mucho, mientras que mi padre un hombre de negocios, tenía una expresión seria y fría, sin embargo ante nosotras su cara cambiaba completamente a alguien amable, juguetón y bondadoso, mi papá siempre se había interesado en oír mis historias de fantasmas, o de duendes, o hechiceros que protegen castillos y a mí siempre me entretenía contarle mis historias. Mi mamá también se preocupaba en escucharme, pero con ella hablaba más como una amiga, hablaba de las novedades del colegio y de los chicos. Por alguna extraña razón mi hermana siempre me miraba con odio, y cuando trataba de ser amable, ella solo me miraba y se alejaba. - ¿Ah pasado algo interesante en el Colegio? - Preguntó mi madre mientras bebía un sorbo de su té favorito - Pues..- quise comenzar a platicar de la carta pero mi hermana me ganó a hablar - Sí madre, yo me eh enterado que a Lily … -
-Querida, ya sabes que no me gusta que la llames por su nombre, dile hermana, por favor ¿Si?- Mi padre siempre intentaba ser juguetón con nosotras pero Petunia era un poco menos tolerante a ese tipo de actitudes. - Sí padre, como usted guste, bueno como comentaba, a mi hermana la llamaron a la dirección porque…- pero yo apresuradamente continué con la platica, ya que la persona más apropiada de decirlo era yo, no Petunia- porque me había llegado una carta - Miré a mi hermana y solo me miró esbozando una maliciosa sonrisa de placer. - ¿Una carta? - Preguntaron mis padres, yo solo moví la cabeza tímidamente de arriba hacia abajo afirmando su duda - Y ¿De quién? - Preguntó mi papá un poco serio y preocupado- Oh, no te preocupes padre, todo está bien, de echo, quizás hasta sea una broma - comenté con una sonrisa como no dándole importancia mientras me servía dos cubitos de azúcar. - ¿Una broma? ¿Quién te haría una broma? - Siguió preguntando mi padre - Aún no nos dices quién te la mandó ni que decía- prosiguió mi madre - Bueno…. - comencé, estaba tan nerviosa que en ese instante quise arrepentirme de decírselos, pero ya no había forma de hacerlo - La dirección es de un colegio llamado Hogwarts -
-¿Hogwarts?- Preguntó mi madre confusa- Cielo, ¿Había un colegio así por esos lugares?-
-No cariño, supongo que a de ser alguna nueva institución, ¿Qué más decía corazón?- Respondió mi padre - Pues… no les gustaría leerla mejor? - pregunté muy nerviosa e insegura. - No cariño, confiamos en tí, queremos saberlo de tí - contestó con una sonrisa mi padre, luego miré a mi hermana para ver si me brindaba alguna ayuda pero al verla me sentí peor, ya que ella tenía una sonrisa de oreja a oreja al verme preocupada y aún no sé porqué pero, toda esta tensión me hizo recordar como mis "amigas" del colegio me dieron la espalda cuando se enteraron que yo era una bruja, y eso que no estaba confirmado. - Bueno… verán...- Tomé aire y con todo el valor que logré juntar lo dije- La carta dice es que una escuela para magos y hechiceras y que yo soy una hechicera por lo que me invitan a participar en ese colegio - los miré completamente asustada, a la expectativa de lo que se avecinara, mi padres se sorprendieron tanto o más que yo y mi padre pidió ver la carta, se la entregué y los dos la leyeron con detenimiento, luego se miraron unos a otros, la sensación que sentía en mi estómago era algo tan extraño, sentía como la adrenalina corría por mi cuerpo y también sentía el temor de ser rechazada por aquellos a los que amaba, al no escuchar reclamos, dudas, ni nada, cerré mis ojos completamente desilusionada al pensar que ya no me iba a amar y cuando una lagrima iba a ser derramada, escuché como mi madre decía con completo gozo
- ¡Tenemos una bruja en la familia!-
-Sí, ¿no es magnífico? Pensé que esto se iba a saltar otra generación pero al parecer no, se lo debo de comentar a mi tío- Comentó mi padre, yo estaba completamente extrañada, confundida, feliz y miles de otros sentimientos se agolparon contra mi pecho que no soy capaz de explicar. -Pero… pero….- dijimos mi hermana y yo al mismo tiempo, pero mi hermana con un asalto de ira y cólera se levantó estrepitosamente de la mesa causando que la silla que le había servido de soporte cayera al suelo - ¡ELLA ES UNA BRUJA! - apuntó con su dedo delgado y largo hacia mi rostro - ¡ES UN MONSTRUO! ¡UN ADEFECIO! ¡ELLA NO ES ALGUIEN NORMAL! ¡NOS PODRÍA HACER ALGÚN EMBRUJO O ALGO MALO, Y SI VA A ESE COLEGIO INCLUSIVE NOS PODRÍA MATAR! ¡¿QUÉ ACASO NO VEN ESO?! ¡¿ACASO SOY LA ÚNICA QUE VE LO QUE EN REALIDAD ES ELLA?! - cada palabra que salía de la boca de mi hermana era como cuchillos afilados que se clavaban en mi pecho, en mi corazón, la completa alegría que sentía se convirtió rápidamente en desilusión y tristeza, mis ojos se habían nublado por las lágrimas dando paso a que una gota fugitiva rodara por mi mejilla hacia el vacío suelo, y así como uno da valor a otro, las demás lágrimas comenzaron a huir en filas para caer en el precipicio acabando en mi regazo. No podía evitarlo, esas palabras realmente me habían dolido y lo peor fue que en sus ojos mostraba su miedo hacia mí, mostraba su odio y su desprecio - ¡Petunia! ¡Esa no es forma de tratar a tu hermana! ¡Sube a tu habitación, ya hablaremos después contigo! - le reprendió mi padre, Petunia me miró nuevamente con miedo y confusión y entró a la casa corriendo, mi madre se acercó a mí y con sus cálidos brazos me acurrucó contra su pecho causando que mi llanto se intensificara y me desahogara frente a ella, mi padre también se acercó a mí colocándose del lado opuesto donde se encontraba mi madre y arrodillándose para consolarme - ¿Soy un monstruo?- pregunté confundida -Claro que no mi pequeña- me confortó mi madre mientras acariciaba mi cabello - Es solo que tu hermana no estaba preparada para este tipo de comentarios, ella aún está pequeña y no tiene la suficiente madurez para llevar esto - trató de reconfortarme mi papá mirándome con ternura.- ¿Por qué resulté ser yo la bruja? ¿Cómo es que a ustedes no les afectó la noticia? - Pregunté tratando de controlar mis emociones. Mis padres se sentaron frente a mí y comenzaron a platicarme que generaciones pasadas nuestra familia ya había tenido miembros que tenían ciertos poderes mágicos, cada 2 o 3 generaciones las personas salían sin poderes como fue el caso de mis padres, la última generación que había salido con brujos había sido la generación del tío de mi padre - Pensábamos que se retrasaría otra generación más ya que no habíamos visto algún indicio de magia en ustedes, pero mírate ahora - sonrió mi padre al verme - vas a ir al mejor colegio de magia y hechicería mi pequeña. - ¿De verdad voy a ir? - pregunté emocionada e incrédula - Claro corazón, créeme, si tus compañeras ya se enteraron, no serás bien recibida en el colegio al que estás yendo, además nada nos enorgullecería más que asistieras a ese colegio Hogwarts…. ¿Tú que dices? - me miró mi madre - ¿Quieres ir? - ante todo el cúmulo de emociones corrí a abrazarlos y con unas pocas de lágrimas en mis ojos les dije que me encantaría asistir a este colegio…
El día transcurrió de lo más normal, mis padres platicaron con Petunia pero no pudieron hacerla entrar en razón, así que mi hermana me odiaba más de lo que ya estaba acostumbrada.
En la tarde después del te, mis padres y yo fuimos al despacho de papá y emocionados me ayudaron a escribir una carta de respuesta a Hogwarts y para mi sorpresa, no la mandaron por la vía normal de mensajería, mi papá mandó llamar a Damián y le pidió que trajera el búho - ¿Búho? - pregunté sorprendida - ahorita verás como se utiliza la mensajería con los magos - contestó mi mamá muy emocionado. Minutos después Damián llegó con un hermoso búho marrón sobre su brazo y lo puso sobre un pedestal que se encontraba cerca de la chimenea, después mi padre atacó la carta a su pata y le dijo que esa carta iba dirigida a Hogwarts y acto seguido el búho salió volando por la ventana como si supiera exactamente a donde dirigirse. - Wow! Esto es genial! - Estaba completamente maravillada, aún no asistía a esa escuela y ya me parecía espectacular - Y aprenderás muchas cosas más querida - Me dijo mi mamá recargando su delicada mano sobre mi hombro.
Al anochecer, después de la cena, me despedí de mis padres con un beso y un fuerte abrazo, no estaba habituada a hacer eso pero me sentía tan bien que no lo pude controlar, lo bueno fue que mis padres respondieron de la misma manera. Subí a mi habitación y me quité el saco, la falda, los zapatos, todo, inclusive la ropa interior, quedando completamente desnuda, la ventana estaba abierta y sentí en cada fibra de mi cuerpo como el viento fresco de la noche me acariciaba y contemplaba, doblé la ropa que me había quitado y la coloqué en el canasto de la ropa sucia, luego me dirigí a mi armario y saqué un short de media luna color azul marino que me había regalado una amiga hace mucho tiempo y una blusa de tirantes del mismo color, me vestí y me introduje entre las sábanas de mi cama, todo era tan perfecto, como lo había soñado, y gracias a todo esto, desde la mañana no había podido quitarme la sonrisa de mi rostro, pero había solo una cosa que me gustaría cambiar…. Mi relación con mi hermana…. Poco a poco me fui quedando dormida y esa noche dormí tan plácidamente que recuerdo haber soñado con un chico atractivo que me iba a dar un beso bajo un gran árbol cerca de un lago pero desgraciadamente me desperté antes de culminarlo…
Continuará...
Espero les guste y dejen sus mensajes para inspirarme jejeje, cuidense
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