Nota: Lo primero es sólamente información y al final escribí una historia que espero que disfruten ^^ y que logre hacerlos sentir por un momento amorosos jejejeje... suerte y se cuidan.

No, no se trata de un libro nuevo, se trata sobre algo muy interesante y que la mayoría de los humanos disfruta. Estoy hablando de la Luna nueva.
Hay, básicamente, tres teorias sobre el origen de la luna:
1.- Era un astro independiente que, al pasar cerca de la Tierra, quedó capturado en órbita.
2.- La Tierra y la Luna nacieron de la misma masa de materia que giraba alrededor del Sol.
3.- La luna surgió de una especie de "hinchazón" de la Tierra que se desprendió por la fuerza centrífuga.
Actualmente se admite una cuarta teoría que es como una mezcla de las otras tres: cuando la Tierra se estaba formando, sufrió un choque con un gran cuerpo del espacio. Parte de la masa salió expulsada y se aglutinó para formar nuestro satélite. Y, aún, una quinta teoría que describe la formación de la Luna a partir de los materiales que los monstruosos volcanes de la época de formación lanzaban a grandes alturas.

La Luna Nueva o novilunio es cuando la Luna está entre la Tierra y el Sol y por lo tanto no la vemos.
En el Cuarto Creciente, la Luna, la Tierra y el Sol forman un ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la mitad de la Luna, en su período de crecimiento.
La Luna Llena o plenilunio ocurre cuando La Tierra se ubica entre el Sol y la Luna; ésta recibe los rayos del sol en su cara visible, por lo tanto, se ve completa.
Finalmente, en el Cuarto Menguante los tres cuerpos vuelven a formar ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la otra mitad de la cara lunar.
Las fases de la luna son las diferentes iluminaciones que presenta nuestro satélite en el curso de un mes.
La órbita de la tierra forma un ángulo de 5º con la órbita de la luna, de manera que cuando la luna se encuentra entre el sol y la tierra, uno de sus hemisferios, el que nosotros vemos, queda en la zona oscura, y por lo tanto, queda invisible a nuestra vista: a esto le llamamos luna nueva o novilunio.
A medida que la luna sigue su movimiento de traslación, va creciendo la superficie iluminada visible desde la tierra, hasta que una semana más tarde llega a mostrarnos la mitad de su hemisferio iluminado; es el llamado cuarto creciente.
Una semana más tarde percibimos todo el hemisferio iluminado: es la llamada luna llena o plenilunio.
A la semana siguiente, la superficie iluminada empieza a decrecer o menguar, hasta llegar a la mitad: es el cuarto menguante.
Al final de la cuarta semana llega a su posición inicial y desaparece completamente de nuestra vista, para recomenzar un nuevo ciclo.

Un eclipse es el oscurecimiento de un cuerpo celeste por otro. Como los cuerpos celestes no están quietos en el firmamento, a veces la sombra que uno proyecta tapa al otro, por lo que éste último se ve oscuro.
En el caso de la Tierra, la Luna y el Sol tenemos dos modalidades: eclipses de Sol, que consisten en el oscurecimiento del Sol visto desde la Tierra, debido a la sombra que la Luna proyecta; y eclipses de Luna, que son el oscurecimiento de la Luna vista desde la Tierra, debido que ésta se situa en la zona de sombra que proyecta la Tierra.
El eclipse de sol se produce solamente sobre una pequeña faja de la tierra, porque la luna, por su menor tamaño, no oculta completamente al sol para la totalidad de la tierra.
Los eclipses de luna pueden ser de dos tipos: Totales: cuando están en el cono de sombra de la tierra, y parciales: cuando sólo se introduce parcialmente en la sombra.
Por su parte, los eclipses de sol pueden ser de tres tipos:
Totales: Cuando la luna se interpone entre el sol y la tierra, Y los habitantes no ven la luz solar durante algunos minutos.
Parciales: Cuando la penumbra abarca una extensión de tierra y los habitantes que están en ella sólo ven una porción de sol.
Anulares: Cuando el cono de sombra de la luna no llega hasta la tierra porque se encuentra demasiado lejos del planeta para ocultar el disco solar.
El cono de sombra se divide en dos partes: umbra o sombra total, y penumbra o sombra parcial. Para las personas que se encuentran en la zona de la umbra, el eclipse será total, mientras que para las personas que se encuentran en la penumbra el eclipse será parcial. La faja de sombra o umbra es de 270 Km. Y la penumbra alcanza hasta 6400 Km de anchura. En un año puede haber un máximo de 7 eclipses y un mínimo de 2.

En el caso de la Tierra, la Luna y el Sol tenemos dos modalidades: eclipses de Sol, que consisten en el oscurecimiento del Sol visto desde la Tierra, debido a la sombra que la Luna proyecta; y eclipses de Luna, que son el oscurecimiento de la Luna vista desde la Tierra, debido que ésta se situa en la zona de sombra que proyecta la Tierra.
El eclipse de sol se produce solamente sobre una pequeña faja de la tierra, porque la luna, por su menor tamaño, no oculta completamente al sol para la totalidad de la tierra.
Los eclipses de luna pueden ser de dos tipos: Totales: cuando están en el cono de sombra de la tierra, y parciales: cuando sólo se introduce parcialmente en la sombra.
Por su parte, los eclipses de sol pueden ser de tres tipos:
Totales: Cuando la luna se interpone entre el sol y la tierra, Y los habitantes no ven la luz solar durante algunos minutos.
Parciales: Cuando la penumbra abarca una extensión de tierra y los habitantes que están en ella sólo ven una porción de sol.
Anulares: Cuando el cono de sombra de la luna no llega hasta la tierra porque se encuentra demasiado lejos del planeta para ocultar el disco solar.
El cono de sombra se divide en dos partes: umbra o sombra total, y penumbra o sombra parcial. Para las personas que se encuentran en la zona de la umbra, el eclipse será total, mientras que para las personas que se encuentran en la penumbra el eclipse será parcial. La faja de sombra o umbra es de 270 Km. Y la penumbra alcanza hasta 6400 Km de anchura. En un año puede haber un máximo de 7 eclipses y un mínimo de 2.

Caminando solitaria por aquel enorme arenal, siento como mis pies se sumergen en las profundidades de la playa en donde si doy vuelta atrás, veré tristemente cómo las únicas huellas que estan tras de mí son sólo las mías. Un suspiro ahogado llena mi garganta mientras sigo mi camino, mirando de vez en cuando el hermoso cielo y la luna maravillosamente llena, recuerdos se agolpan contra mi mente haciéndome estallar el pecho. Un dolor agudo aguijonea constantemente mi corazón con tu recuerdo...
-Te amo, nunca lo olvides ¿de acuerdo? - Me dijiste un día antes de irte lejos de mi lado.
-Sabes que yo también... pero ¿realmente tienes que irte? - Mi mente aún no aceptaba tu larga partida y mi futuro solitario.
-Volveré - El sonido y la fuerza con que lo dijiste, además de esos ojos tuyos color azul aqua hicieron tu promesa aún mas creíble.
-Te extrañaré - Te dije en un hilo de voz, temiendo que si lo decía más alto mis lágrimas que con tanto ahínco había intentado mantener refugiadas entre mis ojos salieran despavoridas ante aquel ataque de dolor.
Tú ya no dijiste nada, al verme cabizbaja, tus brazos recorrieron mi cuerpo amorosamente terminando en un protector abrazo lleno de cariño y ternura. Al poder recargar y esconder mi rostro entre tu pecho, mis lágrimas se sintieron más libres de recorrer mis mejillas, una tras otra, viajando sigilosamente para caer en el vacío.
Ahora me encuentro recorriendo este camino nuevamente, sé que hacerlo me trae tristes recuerdos pero también me traen momentos agradables, de cuando me juraste ante la luna llena aquel amor que en aquellos tiempos me profesabas y aquel amor que aún a pesar del tiempo y la distancia, siguen llenando ese vacío que creó tu retirada.
Al llegar a un claro donde la luna sumamente engalanada con su brillante luz alumbraba tiernamente, tomé asiento y acercando mis pies contra mi pecho, comencé a observarla atentamente mientras los halos de luz desfilaban contra la tierra.
Cerré lentamente mis ojos mientras mi frente topaba contra mis rodillas y mis brazos sostenían mis piernas contra mi pecho. El dolor de recordarte quemaba cada fibra de mi ser, sentía como el calor del dolor arrasaba con mi cuerpo y lo único que lo apasiguaba era la refrescante brisa de la noche que golpeaba contra mi piel y jugaba alegremente contra las hebras de mi rizado y largo cabello color vino.
Era tonto pensar que fuera a un lugar que me traía tanto dolor y sufrimiento, sin embargo, era el lugar donde más sentía tu presencia, donde más podía recordarte y donde la tranquilidad que embriagaba en esos rincones alejados de la sociedad tranquilizaban mi espíritu.
Mi mente trataba de mantenerse en blanco fracasando constantemente hasta que algo hizo que mi corazón se alterara, que mi respiración fuera inconsistente y que mi mente creara extraños sentimientos.
-Regresé -
Fue un sensual y completamente tierno susurro que se adentró hasta mi alma, ahí, aún con mi antigua posición, escondiendo mi cara entre mis rodillas, abrí de par en par mis ojos incapaces de creer lo que mi mente trataba de hacer.
- ¿No dices nada? -
El tono utilizado fue sereno pero con un toque de alarma ante mi silencio, sus brazos rodearon mis hombros estrechándome en un abrazo mientras hundía su bello rostro entre mi, ahora, enredada cabellera. Sentía como inhalaba fuertemente llenándose del aroma de mi cabello.
-Lo siento-
Susurró mientras me apretaba un poco más fuerte contra su cuerpo. Era imposible, después de todo este tiempo, él había regresado. Giré lentamente mi rostro tratándo de no romper aquel exquisito lazo que nos unía, esperando con fervor que aquel hombre que se encontraba encerrándome en tanto amor fuera el mismo hombre a quien amé y quien me hizo esperarlo en todo este espantoso tiempo de soledad.
- Eres tú -
Fueron las únicas palabras que pude pronunciar. Mi aliento y concentración no me dieron para más. No podía ante aquella gran sorpresa. Tanto tiempo había esperado este momento, tanto tiempo había soñado el día en que él regresara a mi lado y borrara todo este tiempo lleno de llantos y desilusiones. Había sido tanto tiempo, que un día, llegué a pensar que lo único que me mantenía con vida eran mis ilusiones y esperanzas de que él estaría de vuelta conmigo. Pero trancurrido todo ese tiempo, aquellas esperanzas poco a poco se fueron acabando, así como poco a poco,un vela se va desgastando hasta ya no poder alumbrar más.
-Lo siento mucho... Te amo -
Me susurraste mientras tomabas mi rostro con tus delicadas manos y comenzabas inseguro y lentamente a acercar nuestros labios estrechándolos uno contra el otro para unirnos como aquella noche donde me juraste tu amor incondicional. Una sóla, solamente una lágrima salió lenta y hermosa rodando por mi mejilla izquierda dando claros indicios de mi felicidad.
Una vez que nuestro romántico beso hubo dado fin, te sentantes a mi lado y reinó un divino silencio en donde no ocupábamos hablar para estar en contacto mutuo. Yo, aún impactada y sugestiva a lo que estaba ocurriendo, decidí que si mi mente era la causante de esta bella ilusión, no la detendría y dejaría que rodara todo lo que quisiera, al fin y al cabo, el principal objetivo de estar ahí, era para recordarlo a él, quien me mantenía dias y noches en su espera. Recosté mi cabeza sobre su pecho mientras su mano derecha me protegía en un abrazo rozando mi cintura.
-Te amé ... - Comencé mientras miraba que espectante entornó sus ojos azules contra mi ser.
- Te amo ... - Continué mientras su semblante cambió a uno más sereno y tranquilo, regalándome una mirada llena de amor y comprensión, escuchándome atentamente a cada palabra.
-Y te amaré toda mi vida - Terminé, mientras era ahora yo, quien acercaba mis labios a los de él y nos fundíamos en un apasionado beso, causando que él me recostara sobre la arena y una vez que estaba tendida sobre esa fina capa que horas antes había abrazado el mar, se separó de mí, haciéndome sentir un vacío en mi interior, el miedo de una nueva partida recorría todo mi ser haciéndome retorcer las entrañas de tan solo pensarlo, él observándome detenidamente, vió en mis ojos el terror que sentía, en su rostro esbozó una sonrisa lo cual me sorprendió por un momento.
-Tontita - Su voz ahora era segura y jugueton, su mirada parecía dármela como si yo fuera su hermana pequeña o algo por el estilo.
- De ahora en adelante ... - Prosiguió, mientras acercaba su rostro escondiéndolo nuevamente en mi cabello, yo esperaba espectante ante cada movimiento que él hacía, si volvía a partir, no quería perder ningún acto de él.
- Estaré siempre contigo... y te haré el amor cada segundo que el tiempo nos regale y mientras ésta luna siga brillando, no dejaré que nada malo te pase, no dejaré que la tristeza te embargue y núnca dejaré que huyas de mi lado... núnca dejaré que nos volvamos a separar - Su susurro era tan sensual que logró provocar a mi cuerpo, logró hacerme despertar y dárme cuenta que todo ésto era real, él era real y había regresado para permanecer toda una eternidad junto a mí.
- Te amo - Volví a decirle ya más segura de toda la situación y nuevamente el silencio permaneció en el aire firmando nuestro nuevo juramento, en el mismo lugar y con la misma luna llena, un beso lleno de amor y compromiso.
-Te amo, nunca lo olvides ¿de acuerdo? - Me dijiste un día antes de irte lejos de mi lado.
-Sabes que yo también... pero ¿realmente tienes que irte? - Mi mente aún no aceptaba tu larga partida y mi futuro solitario.
-Volveré - El sonido y la fuerza con que lo dijiste, además de esos ojos tuyos color azul aqua hicieron tu promesa aún mas creíble.
-Te extrañaré - Te dije en un hilo de voz, temiendo que si lo decía más alto mis lágrimas que con tanto ahínco había intentado mantener refugiadas entre mis ojos salieran despavoridas ante aquel ataque de dolor.
Tú ya no dijiste nada, al verme cabizbaja, tus brazos recorrieron mi cuerpo amorosamente terminando en un protector abrazo lleno de cariño y ternura. Al poder recargar y esconder mi rostro entre tu pecho, mis lágrimas se sintieron más libres de recorrer mis mejillas, una tras otra, viajando sigilosamente para caer en el vacío.
Ahora me encuentro recorriendo este camino nuevamente, sé que hacerlo me trae tristes recuerdos pero también me traen momentos agradables, de cuando me juraste ante la luna llena aquel amor que en aquellos tiempos me profesabas y aquel amor que aún a pesar del tiempo y la distancia, siguen llenando ese vacío que creó tu retirada.
Al llegar a un claro donde la luna sumamente engalanada con su brillante luz alumbraba tiernamente, tomé asiento y acercando mis pies contra mi pecho, comencé a observarla atentamente mientras los halos de luz desfilaban contra la tierra.
Cerré lentamente mis ojos mientras mi frente topaba contra mis rodillas y mis brazos sostenían mis piernas contra mi pecho. El dolor de recordarte quemaba cada fibra de mi ser, sentía como el calor del dolor arrasaba con mi cuerpo y lo único que lo apasiguaba era la refrescante brisa de la noche que golpeaba contra mi piel y jugaba alegremente contra las hebras de mi rizado y largo cabello color vino.
Era tonto pensar que fuera a un lugar que me traía tanto dolor y sufrimiento, sin embargo, era el lugar donde más sentía tu presencia, donde más podía recordarte y donde la tranquilidad que embriagaba en esos rincones alejados de la sociedad tranquilizaban mi espíritu.
Mi mente trataba de mantenerse en blanco fracasando constantemente hasta que algo hizo que mi corazón se alterara, que mi respiración fuera inconsistente y que mi mente creara extraños sentimientos.
-Regresé -
Fue un sensual y completamente tierno susurro que se adentró hasta mi alma, ahí, aún con mi antigua posición, escondiendo mi cara entre mis rodillas, abrí de par en par mis ojos incapaces de creer lo que mi mente trataba de hacer.
- ¿No dices nada? -
El tono utilizado fue sereno pero con un toque de alarma ante mi silencio, sus brazos rodearon mis hombros estrechándome en un abrazo mientras hundía su bello rostro entre mi, ahora, enredada cabellera. Sentía como inhalaba fuertemente llenándose del aroma de mi cabello.
-Lo siento-
Susurró mientras me apretaba un poco más fuerte contra su cuerpo. Era imposible, después de todo este tiempo, él había regresado. Giré lentamente mi rostro tratándo de no romper aquel exquisito lazo que nos unía, esperando con fervor que aquel hombre que se encontraba encerrándome en tanto amor fuera el mismo hombre a quien amé y quien me hizo esperarlo en todo este espantoso tiempo de soledad.
- Eres tú -
Fueron las únicas palabras que pude pronunciar. Mi aliento y concentración no me dieron para más. No podía ante aquella gran sorpresa. Tanto tiempo había esperado este momento, tanto tiempo había soñado el día en que él regresara a mi lado y borrara todo este tiempo lleno de llantos y desilusiones. Había sido tanto tiempo, que un día, llegué a pensar que lo único que me mantenía con vida eran mis ilusiones y esperanzas de que él estaría de vuelta conmigo. Pero trancurrido todo ese tiempo, aquellas esperanzas poco a poco se fueron acabando, así como poco a poco,un vela se va desgastando hasta ya no poder alumbrar más.
-Lo siento mucho... Te amo -
Me susurraste mientras tomabas mi rostro con tus delicadas manos y comenzabas inseguro y lentamente a acercar nuestros labios estrechándolos uno contra el otro para unirnos como aquella noche donde me juraste tu amor incondicional. Una sóla, solamente una lágrima salió lenta y hermosa rodando por mi mejilla izquierda dando claros indicios de mi felicidad.
Una vez que nuestro romántico beso hubo dado fin, te sentantes a mi lado y reinó un divino silencio en donde no ocupábamos hablar para estar en contacto mutuo. Yo, aún impactada y sugestiva a lo que estaba ocurriendo, decidí que si mi mente era la causante de esta bella ilusión, no la detendría y dejaría que rodara todo lo que quisiera, al fin y al cabo, el principal objetivo de estar ahí, era para recordarlo a él, quien me mantenía dias y noches en su espera. Recosté mi cabeza sobre su pecho mientras su mano derecha me protegía en un abrazo rozando mi cintura.
-Te amé ... - Comencé mientras miraba que espectante entornó sus ojos azules contra mi ser.
- Te amo ... - Continué mientras su semblante cambió a uno más sereno y tranquilo, regalándome una mirada llena de amor y comprensión, escuchándome atentamente a cada palabra.
-Y te amaré toda mi vida - Terminé, mientras era ahora yo, quien acercaba mis labios a los de él y nos fundíamos en un apasionado beso, causando que él me recostara sobre la arena y una vez que estaba tendida sobre esa fina capa que horas antes había abrazado el mar, se separó de mí, haciéndome sentir un vacío en mi interior, el miedo de una nueva partida recorría todo mi ser haciéndome retorcer las entrañas de tan solo pensarlo, él observándome detenidamente, vió en mis ojos el terror que sentía, en su rostro esbozó una sonrisa lo cual me sorprendió por un momento.
-Tontita - Su voz ahora era segura y jugueton, su mirada parecía dármela como si yo fuera su hermana pequeña o algo por el estilo.
- De ahora en adelante ... - Prosiguió, mientras acercaba su rostro escondiéndolo nuevamente en mi cabello, yo esperaba espectante ante cada movimiento que él hacía, si volvía a partir, no quería perder ningún acto de él.
- Estaré siempre contigo... y te haré el amor cada segundo que el tiempo nos regale y mientras ésta luna siga brillando, no dejaré que nada malo te pase, no dejaré que la tristeza te embargue y núnca dejaré que huyas de mi lado... núnca dejaré que nos volvamos a separar - Su susurro era tan sensual que logró provocar a mi cuerpo, logró hacerme despertar y dárme cuenta que todo ésto era real, él era real y había regresado para permanecer toda una eternidad junto a mí.
- Te amo - Volví a decirle ya más segura de toda la situación y nuevamente el silencio permaneció en el aire firmando nuestro nuevo juramento, en el mismo lugar y con la misma luna llena, un beso lleno de amor y compromiso.
FIN
¡FELIZ LUNA LLENA!

3 comentarios:
no puedo creerlo, toda la entrada, TODA LA ENTRADA!!! ocupa el espacio de la página, eso es demasiado, creo que esta vez si estuvo de mas, no la historia,pero si la info. acerca de la luna
Muy bonito, muy bonito.
Ando muy sensible respecto alas despedidas y no soy la unica.
Toca muchas fibras sensibles.
Esta es una disculpa pública, lamento haberme portado tan agresivo, tal vez me excedí, pero no quiero que dos personas que se dicen hermanas terminen asi por eso,y si algo podía hacer no iba a quedarme de brazos cruzados, lo lamento mucho en serio, pero no se de que otro modo podia decirte y que no quedara sin entender
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